Cuando un actor comienza siendo niño, a veces basta un solo papel para acompañarlo durante el resto de su vida. Macaulay Culkin siempre tendrá algo de Kevin McCallister después de Mi pobre angelito, Daniel Radcliffe difícilmente podrá separarse por completo de Harry Potter y Dakota Fanning todavía es recordada por la fuerza que mostró en Yo soy Sam. Son personajes que abrieron puertas, pero también pudieron terminar cubriendo todo lo que vino después.
Para una joven actriz de los años 70, aquella marca fue todavía más intensa. Su rostro apareció en carteles, provocó miedo entre millones de espectadores y quedó ligado para siempre a una de las imágenes más perturbadoras de la historia del cine. La fama llegó de golpe, aunque el precio incluía lesiones, amenazas y una atención pública para la que ninguna adolescente podía estar realmente preparada.
Linda Blair se convirtió en un ícono con 'El Exorcista'
La película fue El Exorcista y la actriz, Linda Blair, quien tenía apenas 13 años cuando fue elegida para interpretar a Regan MacNeil. El personaje comenzaba como una niña tranquila que vivía con su madre en Washington, pero poco a poco mostraba cambios físicos y conductas que llevaban a pensar en una posesión demoníaca. Bajo la dirección de William Friedkin, Blair terminó protagonizando escenas que todavía incomodan más de medio siglo después.
Warner Bros. Pictures
Antes de llegar a ese papel, había trabajado como modelo infantil y aparecido en pequeños proyectos de televisión. La actuación no era su único plan: soñaba con convertirse en veterinaria y veía el trabajo frente a las cámaras como una manera de financiar sus estudios. Todo cambió con la adaptación de la novela de William Peter Blatty, estrenada en 1973 y convertida rápidamente en un fenómeno cultural.
Su interpretación fue reconocida con un Globo de Oro y una nominación al Oscar como Mejor Actriz de Reparto. El Exorcista compitió en diez categorías de la Academia y ganó dos, una recepción poco común para una película de terror en aquella época. Blair dejó de ser una actriz infantil más y pasó a convertirse en el rostro de una cinta que llenaba salas mientras provocaba desmayos, discusiones religiosas y filas enormes afuera de los cines.
El rodaje y la fama dejaron consecuencias reales
Detrás de la posesión había meses de trabajo físico bastante pesado. Blair debía permanecer maquillada durante horas, soportar temperaturas muy bajas dentro del set y utilizar distintos mecanismos para simular los movimientos violentos de Regan. Durante una de esas secuencias sufrió una lesión en la espalda que derivó en dolor crónico y problemas que la acompañaron durante años.
Warner Bros. Pictures
La reacción del público tampoco terminó cuando apagaban las cámaras. Algunos sectores conservadores la acusaron de promover algo demoníaco, mientras comenzaron a circular rumores sobre su estado emocional y la supuesta maldición de la película. Blair recibió amenazas de muerte y Warner Bros. la envió de gira por distintos países para mostrar que era una joven normal, sana y capaz de separar su vida del personaje.
Después regresó como Regan en El Exorcista II: El hereje, una secuela que no consiguió repetir la recepción de la original. Continuó actuando en cine y televisión, pero Hollywood ya había decidido cómo quería verla: como la niña aterradora que giraba la cabeza y hablaba con una voz del más allá. El papel que la volvió famosa también hizo mucho más difícil que el público aceptara otra versión de ella.
De aterrorizar al mundo a dedicar su vida a los animales
La presión, las lesiones y los problemas personales terminaron alejándola del camino que parecía trazado para una estrella joven. Blair atravesó periodos complicados y, al llegar a sus 20 años, comenzó a preguntarse si realmente quería seguir persiguiendo el mismo tipo de fama. La respuesta la llevó de regreso a una vocación que existía mucho antes de Regan.
Hola
Blair comenzó a concentrarse en el rescate y la protección animal, hasta convertir esa labor en el centro de su vida. En 2003 fundó Linda Blair WorldHeart Foundation, una organización sin fines de lucro dedicada a atender, rehabilitar y encontrar hogar para animales abandonados o maltratados en Los Ángeles. La actriz ha descrito ese trabajo como su verdadera vocación y durante años ha utilizado el reconocimiento obtenido por El Exorcista para recaudar fondos y promover la adopción.