Sin duda, el terror es uno de los géneros cinematográficos que más se ha consumido este 2026 en la pantalla grande, tan solo en lo que va del año hemos recibido títulos como Hokum, Scream 7, 28 años después: El templo de los huesos, Evil Dead: En Llamas, Insaciable, Obsesión, y Backrooms, estas dos última mencionadas, siendo dos de los más grandes éxitos en la historia del género pues a pesar de que grandes franquicias llegaron a cines como Star Wars o DC, la audiencia demostró que el terror es el género preferido y el que más está atrayendo en cartelera.
Es por eso que para todos aquellos que se consideran fieles seguidores del género, desde la psicología se ha mostrado que ver constantemente cine de terror puede tener efectos positivos o también negativos, pero esto dependerá de ciertos factores que te explicaremos a continuación.
Ver terror puede ser positivo: el cerebro aprende a reaccionar ante amenazas
Lejos de ser un simple entretenimiento, las películas de miedo ofrecen ventajas para la salud mental que han sido respaldadas por la psicología. Para aprovechar estos beneficios, la clave reside en la moderación, asegurándose de ver este tipo de contenidos en situaciones y espacios adecuados.
Parte de sus ventajas es que desencadena una respuesta ante el peligro, pero en un espacio donde la mente sabe que está a salvo. Esta dinámica funciona como un entrenamiento psicológico que ayuda a el miedo y fortalece la resistencia frente al estrés cotidiano o situaciones reales de amenaza.
"Es posible que las personas aprendan sobre sus propias respuestas al miedo y sobre cómo regular sus emociones viendo películas de terror", asegura Mathias Clasen, director del Recreational Fear Lab de la Universidad de Aarhus, Dinamarca.
Blumhouse
El terror ayuda a desahogar el estrés real
Además, actúa como un mecanismo de descarga emocional donde el espectador puede proyectar sus angustias en la historia y al finalizar una película deja una marcada sensación de desahogo y relajación psicológica.
Experimentar miedo en la pantalla funciona como un recorrido de subidas y bajadas que culmina en un gran alivio al saber que el peligro es ficticio, explicando por qué tanta gente se engancha al género. Al dominar esa amenaza falsa, la mente experimenta un reinicio que mejora el humor y ofrece un refugio perfecto para liberarse de las preocupaciones cotidianas.
No todo mundo conecta con el género: ¿cuándo es mejor evitarlo?
A pesar de los beneficios que pueden surgir en el cerebro cuando consumimos terror, es preciso puntualizar que estos efectos no son iguales en todas las personas, ya que muchas veces el efecto puede ser contrario, principalmente en personas que sufren trastornos de ansiedad, han pasado por experiencias traumáticas o en niños pequeños.
Muchas veces consumir contenido que es visualmente impactante, violento o terrorífico puede desestabilizar al espectador o desencadenar crisis en personas vulnerables por traumas previos.
Paramount
Cuidar la salud mental implica reconocer cuándo el miedo deja de ser divertido. Si ver estas películas desencadena insomnio, pesadillas, ansiedad aún después de finalizar la película o angustia constante, la mejor decisión es suspender su consumo.
Ante estas señales, los profesionales dejan muy en claro que el entretenimiento no debe costar la tranquilidad.