Esta polémica escena íntima no simulada provoco abandonos masivos de la sala y llevo a su famosa actriz a terapia
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Esta secuencia es uno de los ejemplos más extremos de una época en la que los límites frente a una cámara podían ser bastante más borrosos.

Filmar una escena íntima puede parecer algo espontáneo cuando llega a la pantalla, pero hoy suele estar bastante lejos de serlo. Películas como Pobres criaturas con Emma Stone, o Babygirl con Nicole Kidman y Harris Dickinson, trabajaron con coordinadores de intimidad para establecer límites, movimientos y qué podía mostrarse antes de encender las cámaras. El SAG-AFTRA incluso cuenta con protocolos específicos para esta clase de secuencias, desde el consentimiento hasta el uso de barreras y sets cerrados.

Sin embargo, no siempre fue así. Durante décadas, actores y directores tuvieron que resolver este tipo de escenas con reglas mucho menos claras y, en algunos casos, fueron bastante más lejos de lo que normalmente ocurre en una producción comercial. Una cinta estrenada en Cannes en 2003 sigue siendo uno de los ejemplos más polémicos: lo que apareció frente a la cámara no fue una simulación y la reacción del público convirtió a su protagonista en tema de conversación durante años.

The Brown Bunny
The Brown Bunny
Fecha de estreno 27 de agosto de 2004 | 1h 30min
Dirigida por Vincent Gallo
Con Vincent Gallo, Chloë Sevigny, Cheryl Tiegs
Medios
3,5
Usuarios
3,0

Chloë Sevigny protagonizó una escena real en 'The Brown Bunny'

La película es The Brown Bunny, escrita, dirigida y protagonizada por Vincent Gallo junto a Chloë Sevigny. La historia sigue a Bud Clay, un motociclista que atraviesa Estados Unidos mientras carga con el recuerdo de Daisy, una antigua pareja interpretada por Sevigny. Cerca del final, ambos protagonizan una escena de sexo oral que, a diferencia de prácticamente cualquier secuencia similar del cine convencional, no fue simulada.

Wild Bunch

La cinta llegó al Festival de Cannes de 2003 y la recepción fue brutal. Hubo abucheos y espectadores que abandonaron la proyección, mientras buena parte de la prensa destrozó la película. El crítico Roger Ebert fue todavía más lejos y la calificó en aquel momento como la peor cinta que había visto en la historia del festival, iniciando además una famosa pelea pública con Gallo. Más tarde, después de ver una versión recortada y reeditada, el crítico cambió considerablemente su postura.

Sevigny quedó inevitablemente atrapada en medio de todo aquello. No era una actriz desconocida: para entonces ya había protagonizado Kids, trabajado en American Psycho y recibido una nominación al Oscar por Boys Don't Cry. Su decisión de participar en una escena así provocó preguntas sobre si había sido presionada, si perjudicaría su carrera y hasta si su agencia había decidido abandonarla por lo ocurrido. Ella negó años después esta última versión y aseguró que había sido ella quien se marchó de la agencia por diferencias con su representante.

"Probablemente tenga que ir a terapia en algún momento"

El impacto personal fue más difícil de resumir. En una entrevista publicada años después, Sevigny recordó que alrededor de aquella escena había emociones bastante complicadas y dejí ir una frase que volvió a perseguir a la película: "Probablemente tenga que ir a terapia en algún momento". No dijo que ya hubiera iniciado terapia específicamente a causa del rodaje, sino que reconoció que el episodio todavía cargaba con cosas que tendría que procesar.

Wild Bunch

Al mismo tiempo, nunca renegó completamente de lo que hizo. Sevigny defendió The Brown Bunny, aseguró estar orgullosa de la película y de su interpretación y explicó que su relación previa con Gallo había influido en la confianza necesaria para rodar la escena. Con los años, su postura frente a este tipo de trabajos cambió y reconoció que ya no tenía interés en volver a realizar escenas sexuales tan explícitas.

La polémica tampoco destruyó su carrera, como muchos pronosticaron en Cannes. Sevigny siguió trabajando en cine y televisión, apareció en Zodiac, consiguió un Globo de Oro por Big Love y más adelante pasó también detrás de cámaras como directora. En 2016 fue tajante cuando le preguntaron si se arrepentía de The Brown Bunny: sabía que esa era la respuesta que muchos esperaban, pero no pensaba dársela.

Una escena que hoy probablemente se rodaría de otra manera

Más de dos décadas después, la discusión alrededor de la película se ve desde otro contexto. El trabajo de los coordinadores de intimidad se normalizó especialmente después del movimiento #MeToo y hoy producciones con desnudos o sexo simulado pueden recurrir a profesionales encargados de definir límites, coreografiar movimientos y mantener el consentimiento de los actores durante todo el proceso. La idea no es hacer las escenas menos intensas, sino conseguirlas sin dejar que todo dependa únicamente de la relación entre intérprete y director.

The Brown Bunny nació en un momento muy distinto y Gallo tampoco buscaba una escena convencional. Parte del escándalo viene de que la película borró deliberadamente la frontera entre actuación y un acto sexual real, y después mostró el resultado ante una de las audiencias cinematográficas más observadas del mundo.

Sevigny ha dicho que hizo las paces con la película, aunque nunca fingió que todo lo que vino después fuera fácil. Veinte años después, The Brown Bunny continúa siendo recordada mucho más por esos minutos que por el viaje de su protagonista o por cualquier otra decisión de Vincent Gallo.

Sergio Negrete
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'
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