Disney sabe bastante bien lo que significa apostar cientos de millones de dólares a una película. Piratas del Caribe, Los Vengadores o las nuevas versiones de sus clásicos demostraron que gastar una fortuna puede funcionar cuando el público responde. El problema llega cuando detrás de ese presupuesto también hay planes para construir todo un universo y la primera entrega no consigue despegar.
A principios de la década pasada, el estudio creyó haber encontrado su siguiente gran saga de aventuras. Había ciencia ficción, criaturas gigantes, batallas en otro planeta y una colección de novelas con suficiente material para hacer varias películas. El director venía de ganar dos Oscar con Pixar y Disney estaba dispuesto a gastar más de lo que había costado incluso Avatar. El resultado fue exactamente lo contrario de lo que esperaban.
'John Carter' terminó convirtiéndose en uno de los mayores fracasos de Disney
La película era John Carter, estrenada en 2012 y dirigida por Andrew Stanton, responsable de Buscando a Nemo y WALL-E. Taylor Kitsch interpretaba a un veterano de la Guerra Civil estadounidense que termina transportado misteriosamente hasta Marte, conocido por sus habitantes como Barsoom. Ahí descubre que la gravedad le permite realizar enormes saltos y acaba involucrado en una guerra que decidirá el futuro del planeta.
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El reparto tampoco era pequeño. Lynn Collins interpretaba a Dejah Thoris y alrededor estaban Willem Dafoe, Mark Strong, Samantha Morton, Dominic West, Ciarán Hinds y Bryan Cranston. Stanton quería construir una enorme aventura al estilo de las películas que había disfrutado desde niño, algo que mezclara Star Wars, fantasía y aquellas historias de exploradores llegando a mundos desconocidos.
Y eso costó muchísimo hacerlo. Disney hablaba entonces de un presupuesto cercano a 250 millones de dólares, pero documentos financieros analizados posteriormente por Forbes colocaron los costos de producción en 306.6 millones antes de incentivos fiscales y en 263.7 millones después de ellos. Como referencia, el presupuesto reportado de Avatar fue de 237 millones. Llevar Barsoom a la pantalla terminó costando más que crear Pandora.
Disney quería una trilogía completa en Marte
El dinero tenía cierta lógica si John Carter era solamente el comienzo. La película adaptaba "Una princesa de Marte", publicada por Edgar Rice Burroughs en 1912, y Stanton llevaba tiempo pensando la historia como una trilogía. Disney había adquirido los derechos de los primeros tres libros precisamente para tener espacio de continuar si la primera película funcionaba.
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Los planes estaban bastante más avanzados que una simple idea. Antes incluso del estreno, Stanton ya tenía estructurada la continuación y había comenzado a preparar "Gods of Mars". Años después reveló que la tercera parte habría llevado por título "Warlord of Mars". El director incluso compartió posteriormente los logotipos y detalles de las historias que nunca consiguió filmar.
Pero para que hubiera una segunda parte primero tenía que funcionar la primera. John Carter terminó recaudando alrededor de 284 millones de dólares en todo el mundo, una cifra que normalmente sonaría respetable hasta recordar todo lo que Disney había gastado en producirla y promocionarla.
Ni siquiera quedaba claro qué película estaba vendiendo Disney
Con los años, buena parte de la conversación alrededor de John Carter terminó señalando su campaña de promoción. El estudio incluso eliminó "of Mars" del título, dejando un nombre tan genérico que alguien que no conociera los libros de Burroughs difícilmente podía imaginar que estaba frente a una aventura gigantesca ambientada en Marte. La promoción tampoco logró explicar con demasiada claridad quién era John Carter o qué hacía especial a Barsoom.
El fracaso acabó con la trilogía. Stanton regresó a Pixar y terminó dirigiendo Buscando a Dory, mientras Disney dejó que los derechos sobre las novelas de Barsoom regresaran a los herederos de Edgar Rice Burroughs en 2014. Taylor Kitsch, por su parte, siguió defendiendo la película y aseguró después del estreno que volvería a interpretar al personaje sin pensarlo demasiado.
Lo curioso es que John Carter nunca desapareció completamente. Con los años encontró a espectadores que reivindican sus criaturas, su diseño de producción y esa enorme aventura que Disney esperaba convertir en franquicia. Stanton dijo recientemente que no cambiaría la película y que, vista desde el presente, quizá la historia habría funcionado mejor como una serie de streaming.