Existen historias dentro de Hollywood que terminan superando sus propias ficciones, y este caso no solo es uno de los más impactantes, sino también uno de los más tristes pues mientras cientos de personas se encontraban realizando una exitosa película, por otro lado, estaban firmando su propia sentencia, entre ellos, el actor mexicano Pedro Armendariz, quien sufrió las consecuencias de una tragedia silenciosa y mortal.
Se trata del caso detrás de la filmación de The Conqueror, película de 1956 dirigida por Dick Powell, donde Armendáriz interpretó a Yamuja, un líder militar mongol que secuestra a la hija de un poderoso rey tártaro y busca tomar el control de su imperio.
La producción eligió el desierto de las afueras de St. George, en el estado de Utah, Estados Unidos, como el lugar predilecto y adecuado para la ambientación de Mongolia. Una locación que volvería aquella cinta en un trágico caso.
Una locación mortal: las pruebas nucleares que sentenciaron a 'The Conqueror'
Resulta ser que dicho desierto se encontraba a unos 200 kilómetros de distancia del Sitio de Seguridad Nacional de Nevada, el punto predilecto de las pruebas atómicas de los Estados Unidos. Allí se hicieron estallar más de un centenar de bombas entre 1951 y 1962, con un total de once ensayos tan solo en 1953.
Estas operaciones formaban parte de un proyecto militar conocido como Operación Upshot-Knothole, que buscaba probar un método inédito: disparar armas nucleares con cañones en lugar de utilizar los tradicionales aviones bombarderos.
El problema llegó cuando la producción se vio interesada en dicha zona para filmar, no fueron alertados, al contrario, La Comisión para la Energía Atómica dio luz verde asegurando que aquellas pruebas nucleares no representaban ningún tipo de riesgo para la salud.
RKO Pictures
Un caso de ignorancia: la radiación era más alta que en Chernobyl
Durante esos años existía desconocimiento sobre los estragos que la radiación causaba en la salud y el impacto aún a kilómetros de distancia. Según estimaciones de científicos nucleares, la contaminación acumulada en el terreno de Nevada era diez veces mayor que la del desastre de Chernóbil, aunque la ciencia de la época aún no medía sus consecuencias reales.
Sin imaginar el peligro al que se exponían, la filmación transcurrió con total normalidad mientras el viento transportaba la radiación hacia el set. Nadie en el lugar era consciente de que, con cada respiración, estaban inhalando un veneno letal.
RKO Pictures
La tragedia no fue inmediata, fue lenta y silenciosa, pues con el paso del tiempo las consecuencias de aquella exposición a la radiación causó cáncer a 91 de las 220 personas que trabajaron en The Conqueror.
Casi la mitad de la producción sufrió las consecuencias y 46 de ellas murieron en manos de la enfermedad, entre ellos John Wayne, Susan Hayward, el director de la película, Dick Powell y Pedro Armendáriz, quien falleció a los 51 años debido a un cáncer severo.
De hecho, el actor mexicano quien ya se encontraba desahuciado por la enfermedad, en los sesentas filmó 007: Desde Rusia con amor, en la que se convertiría en su última aparición.