Hay películas que dan miedo por lo que ocurre en pantalla y otras que resultan todavía más inquietantes. Dirigida por Felipe Cazals, esta película reconstruye una tragedia que realmente ocurrió en Puebla. En 1968, cinco trabajadores de la entonces Universidad Autónoma de Puebla llegaron a San Miguel Canoa con un plan muy distinto al que terminaría costándoles la vida, pues solo querían subir al volcán La Malinche.
La historia sucedió el 14 de septiembre de 1968, en un momento particularmente tenso para México por el movimiento estudiantil. Una tormenta impidió que los jóvenes continuaran con su excursión y tuvieron que buscar un lugar donde pasar la noche. Lo que encontraron en aquel pueblo fue una comunidad marcada por los rumores y por un fuerte discurso anticomunista.
Las Estrellas
El sacerdote que incitó al pueblo de San Miguel Canoa
En el centro de Canoa: memoria de un hecho vergonzoso estaba Enrique Meza Pérez, el sacerdote de San Miguel Canoa. De acuerdo con el Archivo General de la Nación, el párroco no simpatizaba con los movimientos sociales y mucho menos con el movimiento estudiantil, por lo que se negó a recibir a los trabajadores cuando supo que pertenecían a la universidad.
Archivo General de la Nación.
Los jóvenes terminaron encontrando refugio en la casa de Lucas García, un habitante del pueblo que decidió ayudarlos. Sin embargo, comenzaron a circular acusaciones que los relacionaban con los comunistas y con el movimiento estudiantil.
La tensión aumentó hasta que una multitud llegó a la vivienda donde se encontraban. La noche terminó en un linchamiento: dos de los cinco trabajadores murieron y tres sobrevivieron. Lucas García también fue asesinado cuando intentó defenderlos.
El episodio no puede entenderse únicamente como la reacción espontánea de un pueblo. La documentación histórica recuperada por el Archivo General de la Nación señala el papel de las autoridades eclesiásticas en el ambiente que precedió al ataque, al mismo tiempo que relaciona lo ocurrido con el discurso estatal que criminalizaba al comunismo durante aquellos años.
Así convirtió Felipe Cazals la tragedia en película
Años después, Felipe Cazals y el guionista Tomás Pérez Turrent recuperaron aquel episodio para convertirlo en una película que mezcla reconstrucción, testimonios y elementos cercanos al documental. El resultado fue Canoa, una cinta de 115 minutos producida en 1975 y estrenada comercialmente en 1976.
El reparto estuvo encabezado por Enrique Lucero, quien interpreta al sacerdote; Ernesto Gómez Cruz, como Lucas García; Salvador Sánchez, Roberto Sosa, Arturo Allegro y Carlos Chávez. También participaron Jaime Garza, Gerardo Vigil, Rodrigo Puebla y Manuel Ojeda, entre otros.
Uno de los detalles más curiosos es que la película no se rodó en San Miguel Canoa, sino en Santa Rita Atahualpan, Puebla, según el Sistema de Información Cultural.
El Universal
Y aunque Canoa nació de una tragedia, terminó convirtiéndose en una de las películas fundamentales del cine mexicano de los años setenta. La cinta obtuvo, entre otros reconocimientos, el Oso de Plata en el Festival Internacional de Cine de Berlín de 1976 y el Ariel al mejor argumento original.
Lo más perturbador, sin embargo, permanece fuera de la pantalla: la película no tuvo que inventar el horror. La historia de aquel pueblo, los rumores que convirtieron a cinco trabajadores en enemigos y la influencia que tuvo el sacerdote sobre la comunidad ya habían ocurrido años antes de que Cazals decidiera llevarlos al cine.