Hay producciones históricas donde el trabajo de vestuario y ambientación termina siendo casi tan importante como los propios actores. Braveheart, Troya o Ben-Hur necesitaban convencer al público de que realmente estaba mirando otro periodo, con cientos de extras vestidos de época y escenarios capaces de borrar cualquier rastro del presente.
Gladiador llevó esa obsesión a otra escala. Ridley Scott contó con un presupuesto estimado de 103 millones de dólares, reconstruyó parte del Coliseo, utilizó cientos de armaduras y convirtió a Russell Crowe en uno de los grandes héroes del cine moderno. Aun así, bastaron unos cuantos segundos para que un miembro del equipo vestido con algo muy familiar terminara viajando accidentalmente hasta el Imperio romano.
Unos pantalones de mezclilla aparecieron detrás de Máximo
El error ocurre después de una de las primeras grandes secuencias de la película. Mientras Máximo se encuentra cerca de un caballo, detrás de él puede distinguirse a un miembro de la producción vestido con pantalones de mezclilla azul, completamente fuera de lugar para una historia ambientada en el siglo II. La persona aparece apenas unos instantes y queda parcialmente escondida entre el protagonista y el animal, resultando bastante fácil pasarla por alto durante una primera función.
DreamWorks Pictures
La escena llegó así hasta el montaje estrenado en cines. Con televisores de mayor resolución, versiones en Blu-ray y la posibilidad de detener cualquier película cuadro por cuadro, el trabajador vestido con jeans terminó convirtiéndose en uno de los errores más comentados de Gladiador. En una producción que dedicó meses a fabricar miles de piezas de armadura, encontrar unos pantalones modernos entre soldados romanos tiene un punto especialmente irónico.
'Gladiador' tenía miles de detalles que cuidar
El tamaño de la película ayuda a entender cómo pudo ocurrir. El equipo fabricó alrededor de 100 armaduras de acero, 550 versiones de poliuretano y unas 27 mil 500 piezas individuales de armadura en apenas tres meses. Había ejércitos de extras, caballos, carros, animales reales y enormes decorados funcionando al mismo tiempo durante algunas de sus secuencias más complicadas.
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La batalla inicial ya da una idea del tamaño del reto. Scott llena el bosque de soldados romanos, guerreros germánicos, flechas incendiarias, caballería y catapultas, mientras la cámara sigue a Máximo entre el caos. Después llegan las arenas de gladiadores y, finalmente, un Coliseo recreado parcialmente mediante decorados y efectos visuales.
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El descuido de los jeans tampoco fue el único que sobrevivió a la edición. Durante la famosa batalla de carros en el Coliseo puede verse por unos segundos un cilindro de gas instalado detrás de uno de los vehículos después de que vuelca. En otras tomas aparecen miembros de producción, objetos modernos e incluso prendas que pertenecen mucho más al siglo XX que a la antigua Roma.
Los errores tampoco evitaron que se convirtiera en un clásico
Cuando Gladiador llegó a los cines en mayo de 2000, el público respondió de inmediato. La película terminó recaudando más de 460 millones de dólares durante su estreno original y su acumulado mundial, incluyendo posteriores reestrenos, supera los 465 millones. También ayudó a recuperar el gusto de Hollywood por las grandes epopeyas históricas.
La Academia terminó premiándola con cinco Oscar, incluidos Mejor película y Mejor actor para Russell Crowe. También convirtió a Máximo Décimo Meridio en uno de los personajes más reconocibles de su carrera y dejó varias escenas que siguen apareciendo entre las más recordadas del cine épico.
Más de 25 años después, el tamaño de Gladiador sigue haciendo que aquellos pequeños errores resulten todavía más divertidos. La película consiguió recrear batallas masivas, llenar un Coliseo digital con miles de espectadores y colocar tigres reales junto a Russell Crowe, pero un integrante del equipo con mezclilla consiguió escapar de todos los filtros hasta llegar a las salas.