Ciertos rodajes terminan acumulando tantas historias que casi compiten con la película. Gladiador tuvo tigres reales, accidentes durante las escenas de pelea, enormes sets levantados en Malta y un Russell Crowe que terminó el trabajo con varias lesiones encima. Ridley Scott estaba haciendo una superproducción gigantesca y buena parte de ese peligro podía verse directamente frente a la cámara.
Pero el momento más duro ocurrió lejos del Coliseo. Uno de sus actores veteranos murió antes de terminar todas sus escenas y obligó al equipo a cambiar el guion, recurrir a un doble y utilizar efectos digitales para completar su participación. Era Oliver Reed, una figura del cine británico cuya carrera llevaba décadas mezclando interpretaciones memorables con una fama igualmente grande por sus excesos.
Oliver Reed estaba viviendo una especie de regreso con 'Gladiador'
Reed interpretaba a Próximo, el antiguo gladiador convertido en propietario y entrenador de combatientes que compra a Máximo después de que éste termina convertido en esclavo. Es él quien le enseña una de las reglas esenciales para sobrevivir en la arena: ganarse al público. Su personaje se vuelve además una pieza importante en el camino de Máximo hacia Roma y en el plan para enfrentarse a Cómodo.
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Para entonces Reed tenía 61 años y detrás llevaba una carrera enorme. Había trabajado con Ken Russell en Women in Love, The Devils y Tommy, fue Bill Sikes en Oliver! y encarnó a Athos en Los tres mosqueteros. Su voz grave, su presencia física y la facilidad para interpretar hombres peligrosos lo habían convertido en uno de los rostros más particulares del cine británico.
También llevaba décadas cargando con otra clase de reputación. Sus borracheras, peleas y apariciones televisivas bajo los efectos del alcohol se habían vuelto parte de su imagen pública. Durante Gladiador, quienes trabajaron con él recordaron que estaba comprometido con la película y había evitado beber durante buena parte del rodaje.
Una tarde en un pub de Malta terminó en tragedia
El 2 de mayo de 1999, Reed estaba en La Valeta durante un descanso de la filmación. Entró a un bar llamado simplemente "The Pub" acompañado de gente cercana y ahí coincidió con miembros de la tripulación del HMS Cumberland, un barco de la Royal Navy que se encontraba en el puerto. Según relatos posteriores del equipo de Gladiador, el encuentro acabó convirtiéndose en una larga sesión de bebidas y en una especie de competencia entre el actor y los marinos.
DreamWorks Pictures / The Guardian
Con los años se han repetido cifras distintas sobre lo que consumió. Pero todos los reportes publicados sobre su muerte coinciden en las causas. Reed enfermó dentro del pub, sus acompañantes intentaron ayudarlo y una ambulancia fue llamada alrededor de las 2:30 de la tarde. Murió camino al hospital tras sufrir un ataque cardiaco. Tenía 61 años y todavía le quedaban escenas por filmar.
Ridley Scott tuvo que terminar su actuación sin él
La muerte dejó a la producción con un problema enorme. Próximo todavía tenía momentos importantes dentro de la historia y reemplazar al actor habría significado rehacer buena parte de lo ya filmado. Scott decidió mantener su interpretación y adaptar el final del personaje.
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El equipo recurrió entonces a un doble de cuerpo y a efectos digitales para terminar las escenas restantes. The Mill, responsable de buena parte de los efectos visuales de Gladiador, filmó a otro actor en zonas oscuras y colocó digitalmente el rostro de Reed sobre su cuerpo. El trabajo adicional llegó a costar alrededor de 3.2 millones de dólares y permitió completar aproximadamente dos minutos de material.
También cambió el destino de Próximo. Originalmente debía sobrevivir y tener presencia en el desenlace, pero el guion fue modificado para que los pretorianos lo asesinaran mientras ayuda a escapar a Máximo.
Gladiador llegó a los cines en 2000 y terminó ganando cinco premios Oscar, incluido Mejor película y Mejor actor para Russell Crowe. En los créditos aparece además una dedicatoria a Oliver Reed. Su última película terminó convirtiéndose en una de las obras más famosas de su carrera y en el regreso que muchos pensaban que podía abrirle una nueva etapa. Pero Reed nunca llegó a verla terminada.