Gandalf de El Señor de los Anillos es uno de esos personajes que necesitan muy pocas cosas para ser reconocibles. Basta una barba larga, túnica gris, un bastón y ese enorme sombrero puntiagudo bastan para llevar inmediatamente a Ian McKellen atravesando la Comarca, enfrentándose a un Balrog o intentando convencer a Bilbo de salir de casa.
El Señor de los Anillos: Los anillos de poder pasó dos temporadas jugando precisamente con esa imagen. Daniel Weyman apareció desde el primer episodio como "El Extraño", un misterioso hombre caído del cielo sin recuerdos de su identidad. Las pistas se fueron acumulando lentamente hasta que el final de la segunda temporada terminó confirmando lo que buena parte del público llevaba años sospechando: el personaje era Gandalf.
El nuevo Gandalf apareció en un tranvía
Ahora sabemos cómo lucirá cuando regrese completamente convertido en el famoso mago. Lo inesperado es dónde apareció la primera imagen: en el costado de un tranvía utilizado como publicidad durante la Comic-Con de San Diego.
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La campaña promocional mostraba a Weyman con barba, túnica gris, bastón y, por primera vez, el clásico sombrero puntiagudo. Era una transformación importante porque durante las primeras dos temporadas su aspecto seguía siendo el de un viajero perdido. Esta vez ya se parece mucho más al Gandalf que Tolkien describió y que Ian McKellen convirtió en una de las imágenes más conocidas del cine fantástico.
Pocos días después llegó una imagen oficial mucho más clara. Weyman explicó a Empire que los responsables de la serie querían encontrar "al mago que todos amamos de los escritos de Tolkien" y que en esta etapa descubrió una faceta nueva del personaje: su picardía y ese brillo travieso que suele acompañar a Gandalf incluso cuando las cosas se ponen bastante oscuras.
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El actor también reconoció que ponerse finalmente el sombrero fue un momento especial. Después de años interpretando a alguien que ni siquiera conocía su propio nombre, la tercera temporada lo coloca mucho más cerca de la figura que eventualmente ayudará a Frodo, Bilbo y compañía siglos después.
El misterio de "El Extraño" terminó después de dos temporadas
Desde el principio había pistas difíciles de ignorar. "El Extraño" desarrolló una relación muy cercana con Nori y los Pelosos, algo que recordaba inmediatamente el cariño que Gandalf siente por los hobbits. También utilizaba el fuego, hablaba con animales y repetía frases que remitían directamente a las películas de Peter Jackson.
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La segunda temporada llevó las pistas todavía más lejos. El personaje emprendió un viaje para encontrar un bastón y aprender a controlar sus poderes, mientras Tom Bombadil comenzaba a guiarlo. En el último episodio, los Stoors utilizan una expresión parecida a "Grand-Elf" que finalmente deriva en el nombre Gandalf. Para ese momento, la serie dejó de jugar con la duda.
La decisión se toma libertades importantes respecto a los textos de Tolkien. Los anillos de poder ocurre durante la Segunda Edad, mientras que varias de las obras del escritor sitúan la llegada de los Istari (los magos, entre ellos Gandalf) a la Tierra Media durante la Tercera Edad. La serie ha preferido comprimir y reorganizar la cronología para integrar personajes reconocibles dentro de su historia.
Gandalf llega justo cuando Sauron está ganando poder
La tercera temporada se estrenará el 11 de noviembre de 2026 en Prime Video y dará un salto de varios años respecto al final de la segunda. La Tierra Media estará en plena guerra mientras Sauron continúa avanzando hacia uno de los momentos fundamentales de toda la historia: la creación del Anillo Único.
Los primeros cuatro episodios llegarán juntos el 11 de noviembre. Los capítulos cinco y seis se estrenarán el 18, mientras que los dos últimos estarán disponibles el 25 del mismo mes. Después de dos temporadas preguntándonos quién era realmente aquel hombre que cayó del cielo, el misterio terminó. Gandalf ya tiene nombre, bastón y sombrero. Solo que su primera gran presentación como el mago gris no ocurrió en un tráiler épico ni frente a las puertas de Moria: sino paseándose por San Diego en el costado de un tranvía.