¿Qué tienen en común un hombre lobo y una bolsa de Cheetos?
por Dante García
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¿Qué tienen en común Pinocho, de Guillermo del Toro, un hombre lobo y una bolsa de Cheetos?

Cheetos

La respuesta está en Otra Forma de Terror, una producción animada dirigida por Juan Medina y Alejandra Kelly que utiliza el stop motion para convertir los famosos Torciditos en criaturas inspiradas en el cine de terror clásico. Medina, quien ha colaborado con Guillermo del Toro, aporta su experiencia en animación artesanal a un proyecto que demuestra cómo un producto cotidiano puede convertirse en el protagonista de una historia de monstruos.

El proyecto, desarrollado por Cheetos Studios en colaboración con Isla Agency, representa la primera campaña del grupo realizada mediante stop motion. Su propuesta recupera el trabajo artesanal que caracteriza a esta técnica de animación, desde la selección de personajes y la construcción de escenarios hasta el diseño de movimientos y la creación de sombras. Todo parte de una pregunta: ¿qué historias podrían esconderse dentro de una bolsa de Cheetos?

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Juan Medina y Alejandra Kelly: los directores detrás de los monstruos

Juan Medina es director, productor y animador, con una trayectoria reconocida en el cine de animación mexicano. Sus proyectos cinematográficos han recibido diversos reconocimientos nacionales e internacionales, incluidos tres premios Ariel a Mejor Cortometraje de Animación y uno a Mejores Efectos Visuales. También participó como director de arte y responsable de construcción de la segunda unidad de Pinocho, película dirigida por Guillermo del Toro y Mark Gustafson, cuya producción contó con el trabajo del Taller del Chucho.

Por su parte, Alejandra Kelly es directora, guionista y fotógrafa, reconocida principalmente por su trabajo en el cine independiente y las producciones audiovisuales, especialmente dentro de los géneros de suspenso y drama. Además de su experiencia cinematográfica, ha desarrollado proyectos dentro de la industria publicitaria, donde dirige y edita contenidos para distintas marcas. Ambas trayectorias convergen en Otra Forma de Terror, una propuesta que combina recursos del cine de género con técnicas de animación artesanal.

La elección del stop motion surgió de manera natural. Durante una entrevista sobre el proyecto, Medina explicó que la materialidad de esta técnica permite construir mundos fantásticos a partir de objetos reales, algo especialmente importante cuando los protagonistas son piezas de Cheetos que conservan sus formas originales.

La idea creativa de Isla Agency consistía en imaginar que dentro de cada empaque existían pequeños monstruos esperando ser descubiertos. Para encontrarlos, el equipo organizó un proceso de selección que terminó funcionando como un auténtico casting cinematográfico.

No se trataba de fabricar figuras que parecieran Cheetos, sino de encontrar Cheetos que ya parecieran personajes.

El trabajo artesanal detrás de Otra Forma de Terror

Una vez seleccionadas las figuras, comenzó uno de los procesos más importantes: convertir las formas de Cheetos Torciditos en personajes capaces de contar una historia. El equipo desarrolló sus movimientos, construyó escenarios y preparó los elementos de utilería, conocidos en la industria cinematográfica como props, para crear un universo que recuperara la atmósfera de las películas clásicas de monstruos.

A diferencia de una producción realizada completamente mediante animación digital, el stop motion requiere trabajar físicamente con los elementos que aparecen frente a la cámara. Cada personaje debe colocarse, moverse y fotografiarse cuadro por cuadro para producir la ilusión de movimiento. Es un proceso que exige precisión, paciencia y una estrecha colaboración entre distintas áreas de producción.

Los materiales visuales de Otra Forma de Terror permiten apreciar parte de ese trabajo. Hay habitaciones oscuras, ventanas iluminadas por la luna, muebles, cortinas y pequeños objetos que ayudan a construir escenarios reconocibles. En uno de ellos, la forma de Cheetos aparece frente a una ventana mientras su sombra adquiere la silueta de un hombre lobo. En otro, una pequeña figura proyecta una presencia amenazante sobre una pared.

El diseño de los escenarios y la iluminación cumple una función fundamental: hacer que criaturas diminutas parezcan monstruos capaces de dominar una habitación. Para conseguirlo, la producción recurre a contrastes de luz, encuadres y sombras que recuerdan a los recursos visuales del cine de terror clásico.

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Cuando el stop motion se encuentra con la animación 2D

Uno de los mayores desafíos de la producción fue conseguir que las sombras de los personajes adquirieran vida propia. Aunque se utilizaron Cheetos reales y conservaban sus formas originales, sus proyecciones debían transformarse en criaturas mucho más elaboradas, capaces de comunicar el carácter de cada monstruo.

Para resolverlo, el equipo combinó el stop motion con animación tradicional en dos dimensiones. Durante la entrevista, los responsables explicaron que trabajaron con un set físico, iluminación, cámaras, animadores y marionetas, mientras que las sombras se desarrollaron por separado mediante animación 2D, cuadro por cuadro.

Esta decisión permitió mantener la materialidad de los personajes y, al mismo tiempo, ampliar sus posibilidades expresivas. Cheetos podía permanecer prácticamente intacto frente a la cámara, mientras su sombra se convertía en una criatura amenazante. El contraste entre ambos elementos es uno de los recursos narrativos más importantes de la campaña.

La propuesta también se apoya en la pareidolia, el fenómeno que nos lleva a reconocer formas familiares en objetos cotidianos. Es lo que sucede cuando descubrimos animales entre las nubes o rostros en las manchas de una pared. En Otra Forma de Terror, esa capacidad de encontrar figuras se convierte en el punto de partida para desarrollar personajes, escenarios y pequeñas historias.

Una historia de terror con mucho humor

Aunque su estética está inspirada en el cine de monstruos, Otra Forma de Terror no busca provocar miedo de manera convencional. Sus personajes se presentan como criaturas amenazantes, con sombras exageradas y escenarios oscuros, pero la comedia aparece cuando descubrimos que detrás de esas figuras aterradoras solamente hay pequeños Cheetos.

Ese contraste fue parte de la intención creativa desde el principio. Durante la entrevista, Medina explicó que buscaban piezas que pudieran transmitir cierto terror, pero que terminaran teniendo un carácter cómico. Los personajes se creen monstruos capaces de asustar a cualquiera, aunque su destino puede ser mucho más sencillo: comértelos.

El proyecto también recupera una experiencia familiar para muchas personas: encontrar figuras en Cheetos antes de comérselos. Los propios responsables de la producción reconocieron que, después de trabajar en la campaña, comenzaron a observar las formas de Cheetos Torciditos con mayor atención. Uno de ellos incluso confesó que ahora encuentra constantemente figuras que parecen personajes sin cabeza.

Con Otra Forma de Terror, Juan Medina y Alejandra Kelly llevan su experiencia cinematográfica a una producción que combina el stop motion, la animación 2D y los recursos visuales del terror clásico. La selección de personajes, la construcción de escenarios, el trabajo con marionetas y el diseño de sombras muestran el esfuerzo artesanal detrás de una historia aparentemente sencilla. Una propuesta que recuerda que, con suficiente imaginación, hasta Cheetos puede convertirse en el protagonista de una película de monstruos.

Dante García
Dante García
-Redactor
Fan de Studio Ghibli y A24, creo que la música diegética y el slow cinema son la mejor cura para cualquier resaca de fin de semana. Siempre tengo un tweet listo sobre la teoría de que el cine de Nolan es mejor con audífonos.
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