El rodaje de Titanic estuvo lleno de dificultades. James Cameron necesitaba reconstruir uno de los naufragios más famosos de la historia, trabajar con enormes cantidades de agua y coordinar a cientos de personas para conseguir las escenas que imaginaba. La producción terminó convirtiéndose en una de las más costosas de su época, pero también en un fenómeno mundial que ganó 11 premios Oscar y convirtió a Leonardo DiCaprio y Kate Winslet en estrellas internacionales.
Sin embargo, uno de los episodios más peligrosos de la filmación ocurrió lejos de los enormes escenarios construidos en México. En agosto de 1996, cuando el equipo se encontraba trabajando en Canadá, alguien introdujo una sustancia alucinógena en la comida que servían durante el descanso nocturno. Lo que comenzó como una sospecha de intoxicación alimentaria terminó con decenas de personas en el hospital, un director completamente desorientado y una investigación policial que nunca consiguió identificar al responsable.
Una sopa de mariscos provocó el caos durante el rodaje de 'Titanic'
Todo ocurrió durante la noche del 8 de agosto de 1996, cuando el equipo de Titanic se encontraba en Halifax, Nueva Escocia, grabando las escenas ambientadas en la época contemporánea. Eran las secuencias donde Brock Lovett, interpretado por Bill Paxton, busca un valioso diamante entre los restos del barco hundido. La producción estaba a punto de terminar sus trabajos en Canadá para trasladarse a Baja California, donde se había construido una enorme réplica del transatlántico.
20th Century Fox
Alrededor de la medianoche, los trabajadores hicieron una pausa para cenar. El servicio de comida había preparado distintos platillos, incluida una sopa cremosa de mariscos que resultó especialmente popular. Marilyn McAvoy, una artista encargada de preparar elementos de utilería, recordó años después que estaba tan deliciosa que varias personas regresaron por una segunda porción.
Aproximadamente media hora después, el ambiente comenzó a volverse extraño. Algunos trabajadores tenían dificultades para concentrarse, otros se sentían mareados y varios empezaron a comportarse de manera inexplicable. Nadie entendía qué estaba ocurriendo. Al principio pensaron que los mariscos estaban en mal estado, pero pronto descubrieron que los síntomas eran demasiado diferentes para tratarse de una intoxicación alimentaria convencional.
James Cameron comenzó a vomitar y Bill Paxton sufrió una crisis de ansiedad
El propio James Cameron fue uno de los primeros en sentirse mal. El director contó que abandonó el lugar para vomitar y, cuando regresó, descubrió que el set estaba prácticamente vacío. Las cámaras y los monitores continuaban en su sitio, pero buena parte del equipo había desaparecido. La situación le pareció tan desconcertante que llegó a compararla con un episodio de La dimensión desconocida.
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Bill Paxton también comenzó a experimentar síntomas apenas unos minutos después de cenar. El actor recordó que algunos compañeros reían sin parar, otros lloraban y varios vomitaban. Cuando llegó al Hospital General de Dartmouth, su malestar se transformó en una intensa ansiedad y necesitó respirar dentro de una bolsa de papel para intentar tranquilizarse.
La cifra de afectados se estimó inicialmente en unas 50 o 60 personas, pero reportes posteriores la elevaron a alrededor de 80. Todos comenzaron a llegar al hospital durante la madrugada y el personal médico tuvo dificultades para controlar la situación. Según Marilyn McAvoy, algunos pacientes recorrían los pasillos en sillas de ruedas, otros entraban y salían de los cubículos y varios comenzaron a organizar carreras improvisadas.
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La escena alcanzó un nivel todavía más surrealista cuando, según los testimonios recogidos por Vanity Fair, el director de fotografía Caleb Deschanel encabezó una conga por los pasillos del hospital. Cameron también recordó que otro integrante del equipo llegó a clavarlo accidentalmente con un bolígrafo durante el caos. Mientras tanto, Leonardo DiCaprio y Kate Winslet evitaron la intoxicación porque no estaban convocados para filmar aquella noche.
La policía descubrió que alguien había puesto PCP en la comida
Los análisis médicos confirmaron que la sopa había sido contaminada con fenciclidina, conocida como PCP o polvo de ángel, una droga disociativa que puede provocar alucinaciones, desorientación, agitación y alteraciones importantes de la percepción. La sustancia había sido utilizada décadas antes como anestésico, pero dejó de emplearse en personas debido a sus peligrosos efectos secundarios.
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La policía de Halifax abrió una investigación para descubrir quién había introducido la droga en la comida. Durante años circularon distintas teorías. Una señalaba a un trabajador descontento del servicio de catering, mientras otra sugería que alguien había querido gastar una broma que terminó fuera de control. Cameron reconoció en una entrevista posterior que tenía sospechas sobre una posible disputa relacionada con los proveedores de comida, aunque nunca consiguió demostrarlo.
El equipo consiguió recuperarse y continuar con la filmación. Meses después, Titanic se convirtió en un éxito extraordinario que superó los 1,800 millones de dólares en su exhibición original. Pero detrás de aquella historia de amor que conquistó al mundo quedó otro misterio: una cena en Canadá que terminó enviando a decenas de trabajadores al hospital sin que nadie pudiera explicar quién había decidido contaminar su comida.