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    Cannes 2021: El regreso de Wes Anderson con 'The French Dispatch', su obra más excesiva
    Por Cristina Ibañez — 13 jul. 2021 a las 8:00

    El cineasta estadunidense regresó al Festival de Cannes con 'The French Dispatch' para presentar una obra de imágenes excesivas en donde más que nunca deslumbra con su autenticidad visual.

    No existe un cineasta vivo con una firma visual más reconocible como Wes Anderson y es un hecho que su décimo largometraje, The French Dispatch, se encuentra entre sus más destacados. Es bien sabido que el cineasta estadunidense está obesionado con la simetría y los colores brillantes, pero esta película es excesiva de pies a cabeza, por lo que su regreso al Festival de Cannes después de presentar Moonrise Kingdom en 2012, demuestra que sigue siendo fiel a su autoría. 

    Los reflectores nuevamente apuntan hacia la Riviera Francesa y en la edición 74 del Festival de Cannes, el ensamble actoral integrado por Bill Murray, Tilda Swinton, Benicio del Toro, Adrien BrodyOwen Wilson y Timothée Chalamet, desfiló por la alfombra roja del Palacio de Festivales y Congresos de Cannes para presentar por primera vez esta antología compuesta por un obituario, una guía de viajes y tres artículos de fondo en donde no existe la narrativa precisa y discursiva que caracteriza la filmografía de Wes Anderson pero sí un conmovedor homenaje al trabajo de grandes escritores como James Baldwin y Lillian Ross.

    Y como mencionaba al principio, esta producción es excesiva de pies a cabeza empezando por el hecho de que se aleja por completo de los discursos precisos y hasta cursis a los que estábamos acostumbrados en sus otras producciones como Viaje a Darjeelin. Pero aunque el ritmo y tono han evolucionado, si hay algo en común con el resto de filmografía es la curiosidad por la extraña naturaleza de las relaciones humanas. 

    Ahora bien, visualmente es de sus obras más detalladas y vibrantes. Cada cuadro está repleto de pequeños detalles meticulosmente elaborados que respeta los planos simétricos y frontales característicos de su obra. Y es que es bien sabido que Wes Anderson está obesionadao con la simetría y los colores brillantes, pero en esta entrega apuesta por alternar paletas de color vibrantes con escenas a blanco.

    El resultado de esta película es una explosión fantástica de la estética del director que explora la naturaleza humana desde lo absurdo del arte. Pero el gran acierto de su décimo largometraje es la sensación de estar hojeando una publicación a las que la trama rinde homenaje. Sin duda esta película es de un atractivo fascinante y, a pesar del acelerado ritmo, nunca pierde su propósito. 

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