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    Cannes 2021:'Titane' es la película protagonizada por una asesina en serie que tiene sexo con un coche y que no te puedes perder
    Por Cristina Ibañez — 14 jul. 2021 a las 8:00

    La cineasta francesa Julia Ducournau se supera a sí misma con 'Titane', un filme en donde nada tiene sentido y una joven psicópata tiene relaciones sexuales con automóviles que ha dejado a la opinión de Cannes dividida.

    El alucinante alcance de la imaginación de la directora francesa Julia Ducournau nos dejó con la boca abierta desde el estreno de Voraz, allá por 2016, en donde retrató su fascinación por la maleabilidad de la carne humana. Pero en la edición 74 del Festival de Cannes se supera a sí misma con Titane, un filme en donde a través de una joven psicópata retrata la necesidad humana de recibir cuidados y protección.

    La primera vez que conocemos a Alexia es en el asiento trasero del auto de su padre, en donde emite sonidos semejantes al motor de un auto para luego seguirla en su versión adulta con un ingerto de titanio en el cráneo y bailando lap-dance encima de automóviles tuneados muy al estilo de Pimp My Ride. Todo se descontrola cuando la vemos teniendo sexo con un coche y empezando una vida de asesina en serie que te provoca el triple de incomodidad que la anteriormente citada Raw



    Por supuesto no es fácil digerir lo que se está proyectando en pantalla, varios colegas periodistas incluso abandonaron la sala del Palacio de festivales porque no es fácil comprender lo que Ducournau quiere retratar. Pero aunque al principio sientes que estás frente a la historia más descabellada del mundo, cuando comprendes que estás dentro de un escenario de fantasía y te dejas llevar por la bizarra imaginación de la directora, todo funciona.

    Ahora bien, la aventura de Alexia, interpretada por Agathe Rouselle, no podría funcionar de no ser por el ensamble con el gran Vincent Lindon, quien interpreta al padre de un niño desaparecido desde hace décadas y que termina por adoptar a la protagonista en un intento desesperado -y fallido- por disminuir el dolor o la soledad. Es aquí cuando la trama nos transporta por completo a un universo violento, al mismo tiempo que cariñoso, en el que ambos personajes intentan sanar sus retorcidas heridas mientras la directora nos presenta un escenario visualmente deslumbrante.



    Puedo asegurar que el camino de Julia Ducournau apenas empieza porque sus únicos dos largometrajes han estado presentes en el Festival de Cannes y ambos han dejado huella -para no decir trauma- en los espectadores. Es inegable que su talento para la fantasía y el terror es capaz de trasladarnos a los escenarios más alucinantes y grotescos. Ahora bien, las opiniones están divididas y no es una película del gusto colectivo, sin embargo, muchas piezas maestras se caracterizan por atreverse a hacer algo más allá de lo convencional y vaya que la cineasta francesa no tiene miedo de retratar lo que pasa por su cabeza.

    La magia de esta energizante produccción por supuesto radica en la mezcla entre claridad y locura, la cual vale la pena verse en una pantalla grande con un sonido envolvente y con una multitud gritando así como cuando yo gritaba cada que Alexia estrellaba su cabeza contra un muro o se introducía objetos punzocortante por sus genitales.

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