Al momento de estar realizando un libro fotográfico sobre personas que tienen algún conocimiento ancestral, la directora Glenny Torres conoció a Donña Rafa, una partera que le relató que nadie le enseñó sobre su oficio, sino que aprendió a atender a los bebés mediante sus sueños. A partir de este encuentro, la cineasta decidió profundizar más en su historia y en la importancia de las parteras mediante este largometraje documental.