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    Anna: El peligro tiene nombre
    Críticas
    2,5
    Regular
    Anna: El peligro tiene nombre

    ¿Homenaje a sí mismo o falta de ideas?

    por Tamara Cuevas

    Es curioso que Luc Besson se haya empeñado en hacer de su cine un emblema en pro del empoderamiento de la mujer, teniendo en cuenta que se le ha acusado en varias ocasiones de abuso y acoso sexual. Desde Nikita, dura de matar (1990) hasta la más reciente, Anna, el peligro tiene nombre (2019) el director se ha obsesionado con construir personajes femeninos que triunfan ante la adversidad gracias a su inteligencia y su fuerza física.

    Anna, el peligro tiene nombre no ofrece nada nuevo al cine de Luc Besson pero sí se le ve más cómodo en ella, a diferencia de Valerian y la ciudad de los mil planetas (2017) protagonizada por Cara Delevigne y Dane DeHaan. Luc regresa a sus raíces con Anna, el peligro tiene nombre, en la que la maltratada Anna (Sasha Luss) hará cualquier cosa para escapar de la pobreza económica y emocional en la que está sumida al lado del violento de su novio, Piotr.

     



    Anna tiene un arma de su lado: su cautivante belleza, que aprovechará para atacar las debilidades de todos los hombres que se interpongan en su camino. La joven rusa ha aplicado varias veces para la Armada, pero ninguna ha dado resultado. Sin embargo, las plegarias de Anna son escuchadas y una noche aparece Alex Tchenkov (Luke Evans) que le ofrece cambiar su futuro trabajando para la KGB, el mismo servicio de inteligentecia de Rusia para el que sirvió su ahora presidente, Vladimir Putin.


    Alex Tchenkov le hace una atractiva propuesta: trabajar 5 años en el departamento que controla Olga (Helen Hunt) y después se le otorgará la libertad que tanto anhela. El periodo no es una muestra de la compasión de la KGB, más bien es el promedio de años que puede vivir un espía antes de ser asesinado. Aunque, claro, Anna no lo sabe. Soprependentemente, supera las expectativas y para cuando casi cumple los 5 años comienza a arreglar su jubilación (como persona de la tercera edad) pero todo se complicará cuando la CIA la atrape, y el agente norteamericano Lenny Miller (Cillian Murphy) le ofrezca otro acuerdo de libertad.


    Anna, el peligro tiene nombre es el regreso a la fórmula que explotó en Nikita, dura de matar, pero no porque lo suyo sea el cine feminista, sino porque le ha funcionado en taquilla y porque esta reciente entrega no sería nada sin las constantes comparaciones entre Anna, Nikita, Lucy, Lilu (El Quinto elemento) y Mathilda (El perfecto asesino), todos personajes femeninos fuertes que se ha colgado Luc Besson a lo largo de su carrera, convirtiendo a algunas en iconos de la cultura pop, como es el caso de Nikita, Lilu y Mathilda. Donde sí sale a relucir que Luc aún tiene el don es en las coreografías de acción, donde vemos cómo Anna puede asesinar a 10 o 15 personas en 6 minutos de manera espléndida.

    Si bien el reparto tiene grandes actores y otros tantos desconocidos, Sasha Luss, la protagonista, hace un buen trabajo durante las coreografías de acción pero en los momentos dramaticos, donde el personaje debe mostrar sentimientos como el enojo, la frustración o la tristeza, aún sale a relucir su inexperiencia. Y para llenar ese hoyo están Helen Hunt, Cillian Murphy y Luke Evans.

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