1917
Críticas
3,5
Buena
1917

Mucha forma pero poco fondo

por Tamara Cuevas

Hace veinte años un director debutante recibía, de las manos de Steven Spielberg, el Óscar al Mejor director por una película que lo colocó en la cima de Hollywood. La película era American Beauty y su director Sam Mendes. Este 2020, Mendes, podría volver a caminar por el pasillo que lleva al escenario del Dolby Theater para recoger su segundo Óscar a Mejor director, esta vez por 1917





 

En medio de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) dos soldados británicos son designados con una misión casi imposible: internarse en territorio enemigo para notificar a la división hermana del riesgo que significa el ataque que planean llevar a cabo, pues Alemania tiene preparada una trampa para asesinar a los 1600 soldados que pelearán. Si piensan que la tarea es arriesgada, todo se complica al saber que el hermano mayor de uno de los dos soldados británicos se encuentra dentro del grupo que atacará a los alemanes. 

 

Durante dos horas estaremos inmersos en un universo bélico que se asemeja a la travesía de Dante en "La Divina Comedia" y nosotros, como espectadores, somos Virgilio. El principal atractivo de 1917 es, sin duda alguna, la fotografía de Roger Deakins –nominado y ganador del Premio del Academia– y el hecho de que la película está realizada, y muy bien editada, para parecer que es una sola y larga secuencia de 120 minutos


1917 ya se ha hecho con el Globo de Oro a mejor película y director, mientras que los Critics' Choice Awards le otorgaron únicamente el premio de dirección. La decisión de galardonar a Sam Mendes podría entenderla (lo que ha logrado con 1917 no es hazaña sencilla) aunque aún tengo mis dudas.






Mendes, que se formó en el teatro, es un gran director pero no es un autor. A lo largo de 1917 no hay ni una sola visión subjetiva sobre el tema bélico. Mendes lo que quería era demostrar que una película de acción como James Bond (Skyfall) le había dado las herramientas necesarias para dirigir una cinta de acción bélica y ahí no podemos contrariarlo; 1917 es todo un logro técnico y sobrevivirá al paso del tiempo hasta que alguien más decida hacer una película con la misma calidad técnica y deje asombrada, como es costumbre, a la Academia (¿o ya se olvidaron de Birdman?). 

 

El filme, protagonizado por Dean-Charles Champan y George MacKay, tiene forma pero carece de fondo: una historia más, que para nada es entrañable. El guion (otra nominación desmerecida) es limitativo y la historia predecible aunque visualmente muy bien contada, con una fotografía por de más asombrosa gracias al trabajo de Deakins. Hay películas sobre cómo ir del punto A al B con historias sencillas pero nunca simples, sin embargo, con 1917 es justo lo contrario: las situaciones ideadas para hacer complicado el andar de nuestros héroes y sacar a flote su lado más patriota y humanista, con el fin de que el espectador se identifique o tenga empatía hacia ellos, caen en varios clichés que desperdician la vena reflexiva que Mendes pudo explotar en algunos puntos de la cinta. Si la Academia es justa, no otorgará el premio a mejor película a 1917, pero estoy consciente que esa no es una historia de finales felices como la que ha dirigido Mendes. 




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