Gretel y Hansel
Críticas
3,5
Buena
Gretel y Hansel

Fábula feminista

por Tamara Cuevas

Nuevos tiempos requieren nuevas historias. Los cuentos con los que crecemos ya no son los mismos, sus narrativas han entrado en desuso (como esa de que las princesas necesitan un príncipe azul) aunque nuestros miedos sigan siendo tan primitivos como en los inicios de la humanidad: la muerte, lo desconocido o lo sobrenatural, por mencionar algunos.

Feminismo, gore y una excelente fotografía de Garo Olivares es lo que tiene para ofrecer Gretel & Hansel, la reimaginación del clásico cuento de los Hermanos Grimm que nos advertía sobre los peligros de confiar en extraños. Y aunque desde los primeros minutos de la película estaremos inmersos en una atmósfera de fantasía, no es de la clase que adorna los cuentos de hadas.

 

La película abre con una voz en off que cuenta la historia de una pequeña que podía predecir la muerte de las personas y el terrible destino que le reparó su don. A esta primera voz en off le seguirá la de nuestro personaje principal, Gretel, una adolescente que deberá hacerse cargo de su hermano menor cuando su madre amenace con asesinarlos si no dejan la casa para internarse en el bosque antes de que amanezca.

Gretel & Hansel, dirigida por Oz Perkins, nos presenta a una Gretel que vaga entre la inocencia y la fortaleza. Jamás se le presenta como una víctima a pesar de las situaciones bajo las que el guion de Rob Hayes hace evolucionar a nuestra heroína (que incluyen proposiciones sexuales por parte de hombres mayores). Interpretada por Sophia Lillis, quien se diera a conocer por su papel como Beverly en IT, la hermana mayor de Hansel (Sammy Leaky) es la expresión máxima de las cadenas sociales y afectivas a las que las mujeres han tenido que ceder por tradición; las ataduras que representan la familia y la idealización del género femenino como el protector de aquellos que lo rodean, provocando que sus deseos y talentos sean desechados en pos de un bien ¿cómun?



Holda (Alice Krige), la villana principal del cuento, sigue presente en esta reinvención. Sin embargo, los cambios son evidentes: ante nosotros se desenvuelve una bruja que no es malvada solo por serlo, sino que tiene una historia de fondo y, sobre todo, varios motivos para ayudar a la emancipación de Gretel.

Gretel & Hansel es un filme casi intimista, cuya fotografía se convierte en una herramienta que puede provocar sentimientos de un terrible abandono (en la inmensidad del bosque) o una asfixia amenazante (cuando los niños se dan cuenta que han entrado en la casa de la bruja para, probablemente, no volver a salir jamás). Junto a la fotografía, el diseño de producción eleva a cinta a un nivel de apreciación artística, en el que ningún elemento visual está colocado de manera arbitraria en el cuadro. La química entre Lillis y Krige es innegable y es bien aprovechada por el director para desarrollar un juego de gato y ratón que mantendrá el suspenso durante varias secuencias.

Además de su mensaje feminista, la importancia de Gretel & Hansel recae en recordarnos que la idea tan terrible que tenemos de los remakes no es infundada – es un hecho que la mayoría de éstos no tienen otra razón de ser más allá de las ganancias monetarias en taquilla. Aunque están posicionadas en lados opuestos del espectro de los géneros cinematográficos, Gretel & Hansel Mujercitas (que recientemente también estrenó) de Greta Gerwig, tienen lo mismo en común: son películas remake que tienen algo nuevo que decir, un nuevo diálogo que aportar a la conversación, que no están hechas por un simple capricho de la industria.

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