Corinne Maillard es la directora del un centro de detención de Chénoise, por lo que intenta regir con mano dura ya que los guardias son bastante torpes y no debe dejarse sucumbir por los demás internos, así que busca la manera de llevar con rigor y orden el lugar. Sólo que su dinámica y su realidad se verán trastocadas cuando su propio hijo sea enviado a este sitio a cumplir con su condena. Corinne intentará reconectar con él para enmendar su relación, pero también sabe que no debe dejar de lado sus responsabilidades y su figura como directora.