Durante la segunda temporada, Caroline y Max continúan trabajando para conseguir el dinero que requieren para abrir su propio negocio de cupcakes. En un intento desesperado, Caroline convence a Max de participar en un programa de televisión de cupcakes para conseguir el dinero, sin embargo, todo termina en desastre. Después, las chicas conocen a Andy, la dueña de una tienda de dulces, la cual se enamora de sus pastelitos. Tras lograr que su negocio aparezca en el programa de Martha Stewart, los pedidos comienzan a llegar; pero todo se complica cuando las chicas no logran conseguir el dinero para rentar un local cercano para usarlo como tienda. Al final logran que Sophie les preste los 20,000 dólares que necesitan, aunque las cosas no terminan como planeaban.