Después de tener un difícil encuentro con Drácula, Buffy comienza a cuestionarse sobre su deber como cazadora y le pide a Giles ser su vigilante de nuevo. Gales regresa de Inglaterra y abre una nueva tienda para mantenerse ocupado y que usará como lugar de entrenamiento. Dawn vuelve para pasar tiempo con su hermana. De manera inesperada Joyce comienza a manifestar signos de una enfermedad cerebral. Al investigar más sobre la extraña enfermedad, Buffy descubre que Dawn en realidad no es su hermana y es una extraña infiltrada en su vida. Gracias a la ayuda de un monje moribundo, la cazadora descubre que Dawn es un poderoso instrumento que fue convertido en un humano que llego a su vida porque ella es la única a la que puede protegerla. La actitud de Buffy provoca que su relación con Dawn se enfrié.