Después del intento de suicidio de su único hijo, el juez Pernell Harris se sumerge en una severa depresión. Este estado de salud lo lleva a tener diferentes alucinaciones y escuchar voces que lo convencen que ha sido elegido para ser la mano de Dios. Ahora deberá aliarse con otros criminales evangelizados para buscar la manera de llevar justicia a una ciudad llena de redes de corrupción y pandillas criminales.