Cuando el Dr. Glassman es diagnosticado con un tumor cerebral inoperable, Shaun se obsesiona con buscar una segunda opinión, lo que ayuda a descubrir que el diagnóstico fue erróneo. Mientras tanto, el equipo médico trata a un joven universitario que fue hospitalizado con altos grados de alcohol en su sistema. Cuando la interversión está llegando a su fin, el Dr. Meléndez es llamado a otra emergencia, dejando a los residentes para terminar con el trabajo. Shaun aún aturdido por la noticia sobre su amigo, termina cometiendo un error que complica la condición del paciente. Sin embargo, el equipo logra identificar la situación a tiempo y el joven comienza a recuperarse. Ahora, el Dr. Meléndez tendrá que decidir si reporta la situación al comité del hospital, lo que pone en riesgo el trabajo del Dr. Murphy.