Adam Burns es el típico padre suburbano que piensa que ocuparse de mantener la casa en orden es un trabajo para niños. Cuando su esposa le dice que está lista para volver a trabajar, él asume que podrá hacerse cargo de la crianza de sus tres hijos: Kate, Emme y Teddy. Pronto, Adam descubre que ser el encargado de un negocio de construcción y lograr que sus hijos cumplan con sus labores no será para nada una tarea sencilla. En la búsqueda de encontrar algo que motive a sus hijos a hacerle caso, el hombre se entera que cambiar el password del internet será la mejor estrategia.