Mika se gana la vida como bailarina nocturna en Love, un club de strippers, y pasa sus días divirtiéndose en Hell, una famosa discoteca ubicada en la famosa Rua Augusta, en São Paulo. Los centro nocturnos y el mundo de las drogas, la prostituión y los excesos han sido el contexto en el cual Mika ha encontrado un lugar y donde ha logrado estabilidad. A pesar del constante ajetreo alrededor de ella, Mika ha logrado mantener una vida relativamente normal y alejada de los acontecimientos de su pasado.