Lola Lawson es nombrada la nueva juez del Tribunal Superior del Condado de Los Ángeles. Durante su primer día en los tribunales, la juez se equivoca de sala, lo que la pone en una situación incómoda. Cuando decide reprender al alguacil por su error, éste saca su arma y le dispara, pero termina fallando y en su lugar asesina al joven alguacil, Luke Weiland. Mientras tanto Mark Collins, un viejo conocido de Lola, está involucrado en un caso de un robo de autopartes, donde termina siendo testigo y relevando una oscura verdad familiar. Pronto la juez comienza recibir sus primeros casos y con ellos llegan las amenazas anónimas, que le exigen limitarse a hacer su trabajo y dejar de investigar situaciones que involucran a detectives del Departamento de Policía de Los Ángeles.