En 1929, Victoria está a punto de comprometerse con Manuel. Pero, conoce a Gabriel y su mundo cambia por completo. Victoria elige seguir a su corazón y se casa con Gabriel. Ella vive feliz durante unos años, aunque pierde cuatro hijos. Pronto, ella tiene cinco hijos y no puede mantenerlos a todos. Victoria y Gabriel viven en la pobreza y, por lo tanto, sus días felices se vuelven amargos. Cuando incendia gran parte de los campos de Parácuaro, debido a su enfermedad mental, la población exige justicia. Gabriel es enviado a la Ciudad de México a un asilo, mientras que Victoria enfrenta la burla de la ciudad. Entonces, con un presente muy oscuro, Victoria toma una decisión de emigrar a la desconocida Ciudad Juárez en busca de un futuro que le permita comenzar una nueva vida. Cuando la situación no mejora, Victoria debe tomar medidas extremas para darle una mejor vida a Alberto, su hijo más pequeño.