Keitaro está listo para dejar de vivir encerrado. Está empezando la universidad. Se está volviendo a conectar con su amigo de la infancia. Está trabajando como tutor y ya no está jugando con fantasmas. Al menos eso es lo que él piensa hasta que descubre que el estudiante de primaria del cual es tutor es un genio obsesionado con el ocultismo que está cazando espíritus peligrosos y no se detendrá hasta encontrar al que se llevó a su madre.