La familia Fisher decide no vender la funeraria y continúan haciéndose cargo de todos lo funerales que lleguen a sus manos. Como en la primera temporada, las muertes siguen abriendo todos los capítulos y repercutiendo en sus decisiones a lo largo del capítulo. David confiesa que es homosexual y Ruth, como buena madre, decide hacerle frente a este suceso con cariño y comprensión. Ruth planea una cena familiar y decide invitar a la pareja de David, sin embargo, se entera que Keith ya no ve a David. Por otra parte, a Nate tampoco le va bien en el amor, pues cuando intenta decidir entre Lisa y Brenda, se entera que será padre del hijo que una de ellas espera, estropeando así sus planes. Claire, fría y dura como de costumbre, aún no puede llorar la pérdida de su padre, sin embargo, en esta temporada encontrará la razón perfecta para desahogar todo lo que ha reprimido desde ese malaventurado día. Por otro lado, Rico decide qué hacer con su futuro y el dinero que adquirió de una herencia inesperada. Six feet under se vuelve, en esta segunda temporada, más cruda, más sensible y más hilarante. El reparto continúa siendo el mismo aunque consigue ciertas adquisiciones valiosas.