Ambientada en la década de 1980, la primera temporada de Todos odian a Chris presenta la vida cotidiana de Chris, un estudiante de secundaria que se enfrenta a los típicos problemas de la adolescencia como lidiar con su familia, amigos, escuela y por supuesto a ser el centro de burlas y golpes de los matones de la escuela. Chris es uno de los pocos personajes "normales" en el show, rodeado por una colección de personajes excéntricos que, en su punto de vista, actúan como si él no les agradara. Chris vive en el barrio Bedford-Stuyvesant, del distrito Brooklyn, que es una comunidad de clase trabajadora y es obligado por su madre a asistir a una escuela de blancos donde algunos alumnos del colegio lo maltratan, y algunos profesores se apiadan de él por ser negro. Si los eventos progresan favorablemente para Chris a lo largo de un episodio, es casi seguro que se le vuelvan en contra al final. Del mismo modo, si una situación no va en el camino de Chris, siempre se las arregla para empeorar su situación, haciendo que él intente o no, cambiar el curso de los acontecimientos.
Rochelle contrata a su joven vecina, Keisha, para darle clases de matemáticas a Drew, lo cual, Chris ve como una oportunidad para impresionar a la chica.
Se desata una pelea y el Dr. Raymond (Jude Ciccolella) debe intervenir en el conflicto entre Chris y el acosador de la escuela.
Rochelle y Julius deben decirle a Chris que no habrá regalos de Navidad para que puedan comprar el reemplazo del calentador de agua.
Después de decidir comprar una chaqueta de cuero, Chris va a trabajar con su papá para ganar dinero y aprende rápidamente lo que vale cada dólar.
Cuando Chris obtiene una calificación reprobatoria en su tarjeta de reportes, recurre a medidas desesperadas para ocultarla de sus padres.
Después de que el padre de Rochelle (Jimmie Walker) muere inesperadamente, a Julius y a los niños comienza a preocuparles que Rochelle se comporta como si no pasara nada malo.
Chris intenta que lo expulsen cuando Julius y Rochelle se niegan a dejar que cambie de escuela para evitar las palizas diarias.
Esperando que se vuelva bueno para algo y así poder superar a su hermano menor, Chris convence a sus padres de inscribirlo en clases de karate.