La segunda temporada, aunque cómica, tiene un tono más oscuro, ya que Nancy se involucra cada vez más en los aspectos más peligrosos del mundo de las drogas. Haciendo caso omiso del consejo de Heylia, Nancy y Conrad inician su propia operación de cultivo a pequeña escala y finalmente alquilan una "casa de cultivo" suburbana, donde pueden cultivar marihuana en interiores utilizando luz artificial e hidroponía. Peter le dice a Nancy que sabe que ella es una traficante de drogas, pero la considera demasiado insignificante para que valga la pena arrestarla, y los dos se casan como parte de un acuerdo para proteger legalmente a Nancy de que Peter testifique en un tribunal de justicia. Conrad inicialmente amenaza con abandonar la operación después de enterarse de la ocupación de Peter, pero finalmente cede.