Escapando de su planeta cuando está a punto de estallar, Gordon Shumway termina viajando sin rumbo en el espacio durante un año hasta que su nave capta una señal de radio proveniente del planeta Tierra. Al intentar aterrizar, termina estrellándose en el techo de la cochera de una familia de los suburbios. Conmocionados por el incídete, los Tanner van a revisar que cayó sobre su techo y ahí encuentran al pequeño extraterrestre que, rápidamente, demuestra ser muy amigable y mal hablado. Conmovidos por su historia, la familia decide darle refugio hasta que pueda reparar su nave para seguir su camino. Día con día, la familia se encariña más con el nuevo miembro, y ALF –el nombre que eligieron para él- aprende cosas nuevas sobre ellos.