La indignación inunda en el departamento cuando el Sargento Greevey es asesinado y su compañero el Detective Logan, segado por el enojo, busca para sacarle una confesión al asesino. Debido al proceso poco rutinario a la hora del interrogatorio, los fiscales luchan por permitir que la confesión se utilice en los tribunales. Al mismo tiempo, una aspirante a actriz muere por sobredosis de drogas. La investigación revela que su madre dominante puede haberla llevado al suicidio al obligarla a actuar en una película pornográfica, por lo que la oficina del fiscal de distrito presenta cargos de asesinato en su contra. Por otro lado, los detectives Stone y Robinette persiguen a un contratista de la defensa, así como a su abogado y al asesino a sueldo que supuestamente contrató, después de que dos hombres mueren y un denunciante que planeaba testificar desaparece.