Tony aún está a cargo de la Familia y los problemas ahora son mayores. El FBI sigue tras ellos y no deja de buscar posibles infiltrados, quienes caen rendidos a sus pies luego de asegurarles que es la cárcel o la muerte si siguen en el bando equivocado. Carmela, siguiendo el ejemplo de Tony, se involucra en una aventura amorosa con Furio, el chofer de su esposo. La aventura termina convirtiéndose en enamoramiento serio a pesar de que la situación para estos dos tórtolos es más que complicada, pues ella, a final de cuentas, es esposa del hombre más poderoso de Nueva Jersey. Una amante de Tony se pone agresiva y comienza a acosar telefónicamente a Carmela, contándole de todas las veces que estuvo en la cama con su esposo, además de darle santo y seña de todas las otras mujeres en la vida de Tony. ¿Será suficiente la confesión para que Carmela se escape con Furio? Las muertes, venganzas, corrupciones y tratos sucios están a la orden del día en la Familia y Tony hará hasta lo imposible por mantener a todos a salvo y, de paso, castigar a quien ha cuestionado su autoridad.