Con las victorias de Michael B. Jordan y Amy Madigan, uno de los géneros más ignorados por la Academia terminó convirtiéndose en uno de los protagonistas de esta noche
La 98ª ceremonia de los Premios Óscar dejó varios momentos inesperados, desde la tercera estatuilla de Sean Penn hasta el reencuentro de Robert Downey Jr. y Chris Evans sobre el escenario. Sin embargo, uno de los mensajes más claros de la noche fue que el gran ganador no fue necesariamente una sola película o un actor en particular, sino un género que durante décadas ha sido ignorado por la Academia: el cine de terror.
En los últimos 20 años, el terror ha tenido una presencia notable, aunque todavía un tanto limitada, dentro de esta premiación, con títulos como Get Out, Black Swan o la reciente La sustancia. Pero la sorpresa comenzó desde el inicio de esta temporada de premios cuando Sinners o Pecadores, dirigida por Ryan Coogler, consiguió 16 nominaciones, una cifra histórica para una película que mezcla drama y terror sobrenatural, incluso rompiendo el récord que había marcado Titanic de James Cameron.
Pero no fue hasta la ceremonia que se confirmó que el género del terror tendría una presencia mucho más fuerte de lo que se esperaba. La película no solo logró imponerse en 3 de las categorías técnicas, sino que también protagonizó uno de los momentos más controversiales de la noche cuando Michael B. Jordan ganó el Óscar a Mejor Actor, superando a Timothée Chalamet en una categoría que muchos consideraban prácticamente en el bolsillo por su trabajo en Marty Supreme. Llevándose un total de 4 premios importantes.
Con este triunfo, Jordan no solo puso en alto el género de terror sino que también se convirtió en el sexto actor afroamericano en ganar el premio a Mejor Actor en la historia de los Óscar, uniéndose a Sidney Poitier, Denzel Washington, Jamie Foxx, Forest Whitaker y Will Smith.
A esto se sumó el premio a Mejor Fotografía para Autumn Durald Arkapaw, quien además se convirtió en la primera mujer en ganar la estatuilla en esta categoría. La película también triunfó en las categorías de Guion Original y Mejor Score, dejándola como una de las producciones más premiadas de la noche.
Pero Sinners no fue el único momento en el que el terror se hizo presente durante la ceremonia. La actriz Amy Madigan también se llevó el Óscar por su interpretación de la tía Gladis en Weapons, sumándose a una lista muy corta de actores que han logrado ganar una estatuilla por papeles en producciones de terror.
A lo largo de la historia de los Óscar, las interpretaciones en películas de horror han sido bastante ignoradas. Entre los pocos casos que han logrado romper esa maldición se encuentra Fredric March por Dr. Jekyll and Mr. Hyde, Ruth Gordon por El bebé de Rosemary, Kathy Bates por Misery, Anthony Hopkins y Jodie Foster por El silencio de los inocentes, o Natalie Portman por Black Swan.
Las victorias de Madigan y Jordan vuelven a poner el terror dentro de la discusión, algo especialmente significativo si se considera que otras películas del género que marcaron la conversación en 2025, como Bring Her Back o 28 Years Later, también fueron ignoradas para siquiera recibir una nominación. Incluso el año anterior, Demi Moore había sido nominada por La sustancia, aunque finalmente no logró llevarse la estatuilla.
En una industria donde el cine de terror suele ser visto más como entretenimiento que como cine que merezca recibir premios, esta edición del Óscar parece haber cambiado un poco esa narrativa, dejando claro que el horror también puede dominar la noche más importante del cine.