Basada en un libro que vendió 20 millones de copias, 'El retrato de Dorian Gray' es una de las películas más destacadas para ver en Prime Video
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'

Si te gustan las historias elegantes, sombrías y con un protagonista que se arruina mientras jura que todo está bajo control, El retrato de 'Dorian Gray' merece bastante más atención.

Hay películas que sentimos más grandes que la vida misma, pero muchas veces todo comenzó en una página. Cumbres borrascosas nació de la pluma de Emily Brontë antes de convertirse en un clásico romántico de pantalla. Harry Potter salió de una saga que desató una locura editorial global. Y Los juegos del hambre primero atrapó a lectores antes de volverse fenómeno cinematográfico. Hollywood tiene una debilidad por las novelas que ya traen drama, obsesión y personajes difíciles de soltar.

Lo curioso es que, entre tantos títulos, hay adaptaciones que no siempre entran en la conversación aunque tengan una base literaria enorme. A veces quedan medio escondidas entre los estrenos nuevos y otras simplemente no reciben el amor que merecen. Y ahí entra una cinta oscura, elegante y enigmática que suele pasar desapercibida: El retrato de Dorian Gray.

Un clásico de Oscar Wilde que sigue seduciendo

La película de 2009, dirigida por Oliver Parker, adapta la única novela de Oscar Wilde, publicada por primera vez en 1890 y convertida desde hace mucho en una pieza clave de la literatura gótica. Distintas publicaciones la siguen presentando como un clásico con millones de lectores en todo el mundo, y algunas estimaciones populares la colocan por arriba de los 20 millones de copias vendidas.

La idea es demasiado buena como para soltarla: un joven bello, una vida entregada al placer, un deseo imposible y un retrato que empieza a cargar con el precio moral de todo lo que su dueño hace. Es gótico pero también peligrosamente vigente. Porque la obsesión con la apariencia no se inventó ayer.

La película olvidada que vale mucho la pena

En esta versión, Ben Barnes interpreta a Dorian Gray, mientras Colin Firth da vida al manipulador Lord Henry Wotton y Rebecca Hall completa el reparto principal. La historia arranca a finales del siglo XIX, cuando Dorian llega a Londres tras heredar la propiedad de su abuelo. Es joven, ingenuo y todavía no entiende del todo el tamaño del mundo al que está entrando.

La capital británica se le abre como una promesa de exceso, deseo y libertad, y pronto cae bajo la influencia de Lord Henry, un hombre carismático, brillante y profundamente amoral. Él es quien lo empuja hacia una vida de placeres sin freno, libertinaje y decisiones cada vez más turbias.

Un retrato, un deseo y una caída sin frenos

Todo cambia cuando el artista Basil Hallward pinta un retrato de Dorian. Fascinado por su propia belleza, el joven lanza una especie de deseo maldito: daría cualquier cosa, incluso su alma, a cambio de mantenerse siempre igual, dejando que el cuadro envejezca y se pudra por él. A partir de ahí, la película abraza de lleno el misterio sobrenatural.

Lo más atractivo es ver cómo su vida empieza a romperse mientras su rostro sigue intacto. Dorian se hunde en relaciones cada vez más tóxicas, en actos crueles y en una espiral de violencia moral que la pintura sí registra con brutalidad. Él sigue siendo hermoso pero el retrato no. Y ahí está justo la perversidad de la historia.

Esta adaptación no siempre aparece entre las primeras recomendaciones cuando alguien busca qué ver en streaming, pero tiene varios ingredientes que la vuelven una gran opción. Hay drama, sensualidad, tensión, terror moral y una estética gótica muy cuidada. No es una película para quien quiera algo ligero y despreocupado, pero sí funciona muy bien para quienes disfrutan historias densas. Lo mejor es que está disponible en Prime Video.

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