"Ojalá la hubiera hecho": Steven Spielberg está arrepentido de no dirigido una de las mejores películas de los 90
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'

Steven Spielberg no tiene nada de qué arrepentirse con semejante filmografía, pero la realidad, es que lleva una espinita clavada durante años por haber rechazado una obra maestra de los 90.

Con películas como Jurassic Park, E.T., el extraterrestre y La lista de Schindler, cualquiera pensaría que Steven Spielberg no tiene absolutamente nada de qué arrepentirse. Estamos hablando de uno de los directores más importantes de la historia, alguien que ayudó a moldear el blockbuster moderno y que además dejó su firma en clásicos de aventura, ciencia ficción, drama y suspenso.

Pero resulta que sí. Incluso alguien con ese currículum todavía carga con una espinita. Y no por una película menor o por algún proyecto raro que nadie recuerda, sino por una cinta que terminó convertida en una de las grandes joyas del cine de los 90. Una de esas que siguen apareciendo en listas de lo mejor del cine hasta el día de hoy.

La película que todavía le da vueltas en la cabeza

La cinta en cuestión es El silencio de los inocentes. La obra maestra dirigida por Jonathan Demme, con Jodie Foster y Anthony Hopkins, que terminó llevándose cinco premios Oscar, incluidos Mejor película, Mejor director, Mejor actor y Mejor actriz. Spielberg confesó años después que, cuando finalmente la vio, pensó algo muy concreto: "Ojalá la hubiera hecho".

Lo más interesante es que no fue un lamento imposible. Según la propia cita retomada por varios medios, el material sí llegó a su compañía, pero fue rechazado porque consideraron que no encajaba con el estilo que la gente asociaba con Spielberg. La oportunidad pasó por su puerta, pero su equipo la dejó ir.

Spielberg fuera de su zona

A primera vista, no todo mundo pondría a Spielberg detrás de una película como El silencio de los inocentes. Aunque había hecho Tiburón y sabe perfectamente cómo construir tensión, su nombre suele relacionarse más con la aventura y la ciencia ficción más que con el horror psicológico e incómodo que logró Demme. La realidad es que una versión suya habría sido rara de ver.

Y parte de lo que vuelve tan grande a esa película es justamente que Jonathan Demme la dirigió como la dirigió. Las pausas, la forma en que usa los silencios, los close-ups y la tensión enfermiza que atraviesa toda la historia la hicieron algo casi imposible de replicar. Spielberg pudo haberla hecho, pero eso no significa automáticamente que hubiera sido mejor.

Algo que tampoco ayuda

La espinita se entiende todavía más cuando volteas a ver qué estaba haciendo Spielberg en ese periodo. En ese mismo año estrenó Hook, una película que funcionó muy bien en taquilla, pero con la que él nunca quedó en paz. De hecho, el director ha dicho abiertamente que no le gusta nada y que se siente incómodo con ella, al punto de admitir que prácticamente la odia.

Al final, esta historia tiene algo fascinante porque muestra lo humano que incluso es un director que parece haberlo logrado todo. Spielberg no necesita El silencio de los inocentes para demostrar su lugar en la historia del cine. Pero saber que mirar hacia atrás y pensar que esa película debió ser suya, es prueba de que hasta a los más grandes se les van películas enormes entre las manos.

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