No hay nada mejor que una buena dosis de terror mexicano, y ‘Veneno para las hadas’ es la mejor prueba de ello. Acá te contamos sobre esta escalofriante cinta ochentera de horror y fantasía.
México ha logrado inmortalizar películas como Amores Perros, Y tu mamá también y clásicos de maestros como Luis Buñuel y Felipe Cazals, pero cuando se trata de cine de horror, es inevitable mencionar la obra de Guillermo del Toro, La tía Alejandra de Arturo Ripstein, y la filmografía del guionista y director Carlos Enrique Taboada.
Con películas como Hasta el viento tiene miedo, Más negro que la noche y El libro de piedra, Taboada se consagró como un experto en el género y una de las mentes que más aportó al terror mexicano, presentando también una de sus mejores producciones gracias a una intrigante historia que agregaba un toque de fantasía a la ecuación, integrada además por una de las criaturas más tenebrosas del horror: las brujas.
En Veneno para las hadas, Carlos Enrique Taboada retrata la historia de Flavia, una niña acaudalada y solitaria que estudia en la Ciudad de México de los años 60 y se hace amiga de Verónica, una niña huérfana que tiene una fascinación por la brujería y que logra convencer a Flavia de que es una bruja, además de obligarla a ser su asistente. Sin embargo, lo que parecía un juego travieso e infantil pronto se vuelve alarmante, pues las tareas se convierten cada vez más serias y Verónica exige más de su nueva compañera.
Carlos Enrique Taboada llegó a la cima de su carrera con 'Veneno para las hadas'
Ana Patricia Rojo, nominada al Ariel por su actuación, aparece en uno de sus primeros papeles con esta cinta de horror que encandiló a la crítica aún más que las populares obras pasadas de Taboada. Elsa María Gutiérrez, Leonor Llausás, Arturo Beristáin y Anna Silvetti también forman parte de esta producción que a pesar de filmarse en 1984, llegó a las salas de cine hasta dos años más tarde.
Nominada a 11 premios Ariel, Veneno para las hadas se llevó cinco de dichas estatuillas, incluidas las de Mejor película, Mejor fotografía, Mejor dirección, Mejor edición, y Mejor música de fondo. Con una duración de apenas hora y media, además de una electrizante historia de terror sobrenatural, este largometraje pasó a la historia como una de las propuestas más significativas del cine nacional en el género y se transformó en un legado cinematográfico que cualquier mexicano debería ver al menos una vez en su vida.