La película de 118 minutos que te hará sentir claustrofobia real y sólo puedes ver en Prime Video y HBO Max: 'Room'
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'

Hay películas que te hacen temerle al mar, a los espíritus o a los criminales más retorcidos. Pero 'Room' te mete al miedo de no tener espacio y de no tener salida.

Hay películas que te dejan un miedo muy específico. Tiburón hizo que medio mundo volviera a mirar el mar con desconfianza, El Conjuro se encargó de los espíritus malignos y Seven dejó bien clara la ansiedad que provocan los asesinos seriales cuando el horror parece demasiado humano. Son temores muy reconocibles, de esos que se te activan apenas escuchas el nombre de la película.

Pero hay otro miedo menos aparatoso y bastante más físico: la claustrofobia. EsLaa sensación de encierro que no necesita monstruos, demonios ni persecuciones para meterse en el cuerpo. Basta un espacio pequeño, una rutina asfixiante y la idea de que el mundo se reduce a cuatro paredes para que todo se ponga peor.

Una película que convierte un cuarto en una prisión mental

Ahí entra Room, conocida en español como La habitación, una película de 118 minutos dirigida por Lenny Abrahamson y protagonizada por Brie Larson y Jacob Tremblay. Basada en la novela de Emma Donoghue, la cinta sigue a una mujer y a su hijo pequeño que viven encerrados en un cobertizo, un espacio tan reducido que para el niño ese cuarto es el mundo entero.

La premisa ya es lo suficientemente terrorífica por sí sola, pero lo que hace distinta a Room es que no construye el encierro como simple truco de suspenso. La película te obliga a habitar ese espacio con ellos, a entender su lógica, sus rutinas y la forma en que el cuerpo y la mente se adaptan a lo insoportable. En pocas palabras, es como una experiencia de horror claustrofóbico.

Brie Larson y Jacob Tremblay sostienen todo

Brie Larson carga con una de esas actuaciones que no necesitan grandes discursos para romperte. Su personaje vive con el miedo pegado a la piel, pero también con la obligación de mantener una especie de normalidad artificial para proteger a su hijo. Ese equilibrio fue parte de lo que la llevó a ganar el Oscar a Mejor Actriz en 2016.

Y luego está Jacob Tremblay, que aquí no era todavía la cara reconocible que después vimos en varios proyectos de Hollywood. En Room era un niño pequeño enfrentándose a una película emocionalmente dura, y aun así su trabajo se siente natural y nada forzado. Varias críticas de la época señalaron justo eso: que la conexión entre ambos era la base de todo lo que funcionaba en pantalla.

El encierro aquí sí se siente en el cuerpo

Mucho del impacto de Room tiene que ver con cómo está filmada. Abrahamson convierte ese cuarto en un lugar que al principio parece apenas habitable y luego empieza a sentirse cada vez más opresivo, no porque cambie el tamaño, sino porque cambia tu percepción. El espectador termina midiendo el espacio, anticipando los movimientos, sintiendo el techo demasiado cerca y las paredes demasiado presentes.

Pero parte de la razón por la que Room sigue siendo tan recordada es que no se queda en el argumento inicial. Habla del trauma, pero también de la relación entre madre e hijo, del proceso de adaptación y de lo extraño que puede resultar el mundo cuando vienes de un encierro absoluto. No busca explotar el morbo de su premisa, sino que va por algo bastante más humano y más incómodo.

Si te dieron ganas de verla o de regresar a ella con otros ojos, La habitación está disponible en México en HBO Max y en Prime Video.

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