"Es como hacer 3 películas seguidas": Robert De Niro confiesa el "infierno" físico de protagonizar 'Día Cero' de Netflix
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'

Al final, 'Día Cero' terminó siendo eso: no sólo el debut televisivo grande de Robert De Niro, sino un trabajo que lo obligó a medirse con otra clase de desgaste.

Robert De Niro no necesita demasiada presentación cuando se habla de cine duro, físico y absorbente. Ahí están Taxi Driver, El padrino II y Buenos muchachos, tres películas que ayudaron a construir su imagen de actor total, de los que no entran a un personaje a medias y tampoco suelen escoger proyectos que se sientan cómodos. A estas alturas de su carrera, uno podría pensar que ya nada lo sorprende demasiado en un set.

Por eso llamó la atención que, ya con décadas de oficio encima, terminara describiendo uno de sus trabajos recientes como una especie de maratón física y mental. No estaba hablando de una película larga, ni de una saga, ni de uno de esos rodajes legendarios que duran una eternidad. Hablaba de una miniserie de seis episodios para Netflix que, según él, se sintió como aventarse tres películas una detrás de otra.

El proyecto que lo llevó al límite

La serie en cuestión es Día Cero, un thriller político con el que Robert De Niro debutó como protagonista de televisión en Netflix. En la producción, interpreta a George Mullen, un expresidente de Estados Unidos que sale del retiro para encabezar la respuesta a un ciberataque devastador, en medio de una crisis nacional marcada por desinformación, ambiciones y una presión que no cede.

La anécdota se volvió todavía mejor cuando él mismo explicó por qué fue tan pesado filmarla. En declaraciones a la revista Variety, De Niro lo resumió en una frase: "Es como hacer tres películas seguidas". Y no lo dijo como ocurrencia de alfombra roja. Lo decía por la carga real del rodaje, por la necesidad de estar presente en gran parte de las escenas y por el nivel de concentración constante que le exigió el proyecto.

No era acción física, pero sí desgaste puro

Lo interesante es que ese "infierno" no venía por el lado obvio. Día Cero no es una serie de golpes, persecuciones y explosiones cada cinco minutos. Lo que lo reventó fue otra cosa: el aguante. Estar encima de las escenas, sostener el personaje durante meses, entrar y salir del set con la cabeza todavía metida en la historia. Hasta memorizar líneas pesaba distinto cuando la exigencia era tan continua.

De hecho, para explicar cómo se sintió, usó una imagen bastante peculiar. Comparó la experiencia con cruzar a nado el Canal de la Mancha: volteas para atrás y ya no ves Francia, y miras hacia adelante y todavía no ves Inglaterra. Lo único que te queda es seguir o hundirte.

Su primer gran protagónico televisivo iba a ser todo menos ligero

Aunque De Niro ya había pasado antes por televisión, Día Cero fue su primer trabajo como verdadero protagonista de una serie. Y eso cambia bastante la carga. En cine puedes tener rodajes intensos, pero aquí la maquinaria era otra: seis episodios, meses de filmación y él como eje principal de una historia política que no afloja demasiado.

También se entiende por qué aceptó. Según contó en el mismo evento, él andaba buscando algo que lo mantuviera en Nueva York durante varios meses, y la idea de una serie limitada le cayó justo como anillo al dedo. Los guiones fueron llegando poco a poco hasta que terminó por decir que sí. Pero al final, la decisión le salió bastante más demandante de lo esperado.

Pero lo más interesante de todo es que a los 81 años, sigue buscando proyectos que expriman. A esa altura de la carrera podría muy fácilmente elegir papeles más ligeros, apariciones cortas o proyectos donde no tuviera que cargar con tanto. En lugar de eso, se metió a una miniserie densa, política y con él presente en casi todo. No suena a alguien que ya esté pensando en bajar el ritmo.

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