No todo en el cine mexicano tiene que pasar por No manches, Frida, No se aceptan devoluciones o Nosotros los nobles. Esas películas encontraron su lugar, conectaron con mucha gente y, para bien o para mal, ayudaron a fijar una idea muy clara de lo que mucha gente espera cuando escucha "comedia mexicana". Aunque existe, no es lo único.
Porque en México también hay una tradición de cine que usa la risa como cuchillo. Un humor que no busca solo sacar carcajadas sino señalar al poder, exhibir lo ridículo de ciertas estructuras, y dejar una incomodidad que se siente cuando una película te hace reír y luego te cae el veinte de que en realidad estaba hablando de algo más feo. Ahí entra Luis Estrada, quien lleva años haciendo justo eso con una filmografía donde la sátira política no es adorno, sino el centro.
La película que convirtió la televisión en campo de batalla
Una de sus jugadas más astutas fue La dictadura perfecta, estrenada en 2014 y hoy disponible en Netflix. La película arranca cuando una televisora poderosa acepta un soborno para lavar la imagen de un gobernador corrupto. Desde el inicio, se lanza contra la relación entre medios, clase política, manipulación informativa y fabricación de héroes públicos.
Bandidos Films
Aún más de una década, la cinta sigue pegando porque no va por el camino de la sutileza extrema ni se disfraza de drama serio para parecer importante. Prefiere el chiste incómodo, la exageración bien medida y el retrato de un país donde la corrupción no solo opera en lo oscuro, sino también frente a las cámaras y en horario estelar. La dictadura perfecta entiende que en México muchas veces el absurdo ya viene incluido en la realidad.
Luis Estrada no hace comedias para quedar bien con nadie
A estas alturas, Estrada ya tenía bastante callo en el terreno de generar incomodidad. La ley de Herodes, Un mundo maravilloso y El infierno habían dejado claro que lo suyo era meter el dedo en la llaga nacional con humor negro, cinismo y personajes que casi siempre están atrapados en sistemas podridos. Y La dictadura perfecta es parte de una filmografía que dialoga directamente con el poder, las desigualdades y las tragedias mexicanas.
Bandidos Films
En la cinta disponible en Netflix, el blanco principal es la televisión, pero no solo como empresa, sino como maquinaria de fabricación de realidad. La dictadura perfecta se mete con la eterna idea del medio que no informa: administra la percepción, ordena el escándalo y decide qué historia le conviene al poder en cada momento. Viéndola hoy, parece una simple observación.
Una sátira y fenómeno
No fue una película de nicho ni una joya ignorada que sólo vieron unos cuantos. En su momento fue un hit en taquillas: terminó como la película mexicana de mayor recaudación de 2014 y las más exitosas del cine nacional hasta entonces. También fue seleccionada para representar a México rumbo al Goya en la categoría de Mejor Película Iberoamericana.
Bandidos Films
Decir que es una de las sátiras políticas más brillantes hechas en México en la última década no es exagerado. No solo por cómo dispara contra la clase política y los medios, sino por la seguridad con la que construye ese universo donde todos negocian, operan y sonríen mientras el desastre se vende como éxito.