Dirigida por una leyenda del cine, esta película fue un parteaguas para el cine de los 70 gracias a su retrato de la violencia que se apodera de la mente del ser humano.
Diversas películas como El silencio de los inocentes, Se7en y Prisioneros han sobresalido en el cine de horror gracias a su exploración de personajes envueltos en un mundo de violencia. Aunque en la actualidad es normal ver una cinta que retrate una historia violenta sobre asesinato, abuso sexual o secuestro, hubo una época en la que los espectadores e incluso la crítica se escandalizaban al ver semejantes imágenes en la pantalla grande.
A inicios de la década de los 70, mucho antes de que cineastas como Jonathan Damme y David Fincher presentaran en salas sus versiones de un antagonista dominado por la agresividad, un director neoyorquino marcó un antes y después en el cine al adaptar la novela homónima de Anthony Burgess a la pantalla grande, cuya historia era liderada por un adolescente violento sin aparente posibilidad de reencaminar su vida.
Protagonizada por Malcolm McDowell, esta película narraba en primera persona lo que ocurría en la vida de Alex, un delincuente psicópata que tiene su propia pandilla de amigos para aterrorizar a los habitantes de su comunidad con ataques físicos, robos, abuso sexual e incluso asesinatos. Sin embargo, cuando es capturado por la policía tras violar a una mujer y matarla, es trasladado a una prisión donde le ofrecen una alternativa para reducir su sentencia.
Alex (McDowell) acepta la propuesta y se inscribe como voluntario para una terapia experimental conducida por el gobierno, pero lo que parecía un plan sencillo para salir rápidamente de la cárcel se convierte en una auténtica pesadilla que lo envuelve en la misma tortura a la que él sometía a sus víctimas durante sus salidas nocturnas.
Fue Stanley Kubrick quien se atrevió a adaptar esta historia de crimen al cine sin importar el grado de violencia que se encontraba impreso en sus personajes y situaciones. Tras su estreno en 1971, la representación de temas perturbadores como la psiquiatría, la delincuencia juvenil y los problemas económicos en Gran Bretaña provocó que la cinta fuera retirada de las salas británicas al inspirar actos de violencia, y posteriormente fue prohibida en otros países.
Aunque La naranja mecánica, también protagonizada por Patrick Magee, Adrienne Corri y Miriam Karlin, resultó una polarización entre la crítica debido a su violencia gráfica, en los años posteriores fue reevaluada por las audiencias y se ganó el título de clásico de culto. Conocida como una de las más sobresalientes en la filmografía de Kubrick, esta cinta es una de las opciones imperdibles que encuentras disponibles en el catálogo de HBO Max.