El documental olvidado de Jaime Maussan que llegó a Cannes mucho antes de sus historias sobre aliens
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'

Antes de los extraterrestres y los platillos voladores, Jaime Maussan presentó una historia mucho más difícil de olvidar.

Con el estreno de El día de la revelación, Steven Spielberg volvió a poner a los extraterrestres en el centro de la conversación. Y en México hay un nombre que aparece siempre cada vez que alguien menciona ovnis, naves, contactos imposibles o misterios que parecen sacados de una película de ciencia ficción: Jaime Maussan. Para bien y para mal, el hombre lleva décadas instalado en ese territorio.

Pero antes de convertirse en el rostro más reconocible del tema alienígena en la televisión mexicana, Maussan tuvo otra faceta mucho menos conocida. En una entrevista con Yordi Rosado, el periodista recordó uno de sus primeros trabajos: un documental sobre niños que inhalaban cemento en las calles. Una historia durísima, sin marcianos de por medio, pero con una humanidad que terminó marcando su carrera.

Antes de los ovnis, Jaime Maussan llegó a Cannes

Maussan contó que aquel proyecto nació casi por accidente, cuando todavía era muy joven y apenas estaba encontrando su camino en el periodismo. Según recordó, alguien le comentó sobre un hecho que le hizo temblar: la presencia de un grupo de niños que pasaban las tardes inhalando cemento en Tepito, una conocida zona de la Ciudad de México. Fiel a su profesión, Maussan decidió investigar al respecto.

Durante varios días, se quedó con ellos por las tardes, platicó, convivió y esperó a que dejaran de verlo como un extraño. Fue cuando después les propuso hacer una película. Les dijo que llevaría una cámara y que quería entrevistarlos para mostrar cómo vivían, qué pensaban, qué les pasaba y por qué habían terminado en esa situación.

El resultado fue un material que llegó a manos de Jacobo Zabludovsky en 1973. Maussan estaba por cumplir 20 años cuando el conductor vio el trabajo y, de acuerdo con el propio periodista, le dijo que aquello tenía nivel de concurso. Zabludovsky ordenó prepararlo y el documental terminó siendo llevado al Festival de Cannes. No ganó uno de los grandes premios del certamen, pero para un reportero tan joven, aquello ya era una entrada enorme a otra liga.

Un documental sobre niños invisibles

El reportaje, conocido como "Los niños drogadictos" ponía el foco en menores que usaban inhalables, un fenómeno que en esos años empezaba a verse con más alarma en México, especialmente entre población callejera o en contextos de abandono. El cemento, los solventes y otros productos industriales eran fáciles de conseguir, baratos y devastadores.

El tema de los inhalables siguió creciendo como preocupación social y de salud pública en México. La historia oficial del actual Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz registra como antecedente al Centro Mexicano de Estudios en Farmacodependencia, creado en 1972, desde donde se trabajaron temas de prevención, tratamiento y rehabilitación relacionados con adicciones. En ese contexto, trabajos periodísticos como el de Maussan ayudaron a poner rostro y urgencia a un problema que muchas veces se quedaba escondido.

En medio de aliens, estrenos de Spielberg y debates sobre vida extraterrestre, está un capítulo menos conocido de Jaime Maussan: el de un joven reportero que encontró una historia dolorosa en la calle, la siguió con paciencia y terminó llegando a Cannes antes de cumplir 20 años. No hay naves, hay misterios cósmicos, solo una cámara frente a niños invisibles.

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