'La Odisea' no habría sido posible sin Ray Harryhausen: el hombre que inspiró a Christopher Nolan a filmar la mitología griega en IMAX
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'

Si le sale bien, Christopher Nolan no solo habrá adaptado a Homero. También habrá construido un puente entre el cine fantástico de otra época y la forma en que hoy buscamos sentir una historia en pantalla grande.

Christopher Nolan no suele escoger proyectos pequeños, pero La Odisea es como uno de esos retos que incluso para él suenan descomunales. Después de Oppenheimer, cualquier director habría tenido permiso de bajar un poco la intensidad, hacer algo más íntimo o tomarse un descanso. Nolan decidió irse al mar, a la mitología griega y a una de las historias más antiguas de la cultura occidental.

La película, protagonizada por Matt Damon como Odiseo, apunta a ser una de las grandes apuestas cinematográficas de los próximos años. No solo por su elenco enorme ni por el tamaño del material original, sino por la ambición técnica detrás del proyecto. Nolan quiere filmar una épica antigua con herramientas modernas, pero sin que se sienta como fantasía digital sin peso. Y en todo el proceso hubo un nombre fundamental para entender por qué quiso hacerlo: Ray Harryhausen.

El hombre que hizo caminar a los monstruos

Ray Harryhausen fue uno de los grandes magos del cine fantástico. Mucho antes de que el CGI pudiera llenar una pantalla con criaturas imposibles en segundos, él las construía, las animaba cuadro por cuadro y las hacía convivir con actores reales. Su trabajo en películas como Jason y los argonautas y Furia de titanes marcó la imaginación de varias generaciones que conocieron la mitología griega a través de esqueletos vivientes, medusas, krakens, arpías y gigantes de bronce.

Nolan ha hablado de esas películas como una referencia inevitable para pensar La Odisea. Sin querer copiarlas o regresar al stop-motion por nostalgia pura, Harryhausen hizo algo que el cine moderno parece haber olvidado un poco: convirtió los mitos en aventura física y en criaturas tangibles que ocupaba espacio. Sus monstruos estaban ahí, frente al héroe, moviéndose con una extraña vida artesanal.

Nolan quería llenar un hueco en el cine moderno

Según explicó el director, como cineasta siempre busca espacios que el cine no ha explorado del todo o que podrían hacerse de otra manera. Para él, la mitología griega todavía tenía una deuda pendiente con el lenguaje cinematográfico contemporáneo. Hollywood ha visitado ese territorio muchas veces, pero no siempre con la mezcla de seriedad, escala, realidad y tecnología que Nolan parece tener en mente.

Su idea no es hacer una fantasía estilizada donde todo parece flotar en un fondo digital. El director quiere una experiencia robusta, material y casi primitiva. Por eso ha insistido en rodar en locaciones reales, llevar al elenco al mar abierto y capturar olas, viento, cuerpos y paisajes sin reducir todo a una simulación cómoda.

La conexión entre Harryhausen y Nolan no es tecnológica, sino emocional. Uno trabajaba con modelos, paciencia infinita y animación cuadro por cuadro. El otro trabaja con cámaras IMAX, locaciones enormes y una obsesión casi religiosa por el cine analógico. Los separan décadas, presupuestos y herramientas, pero los une una idea: hacer que lo imposible parezca presente, pesado y real.

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