MGM hizo posible uno de los clásicos imperdibles del séptimo arte, pero su realización estuvo cerca de terminar con la vida del actor encargado de interpretar al Hombre de Hojalata.
En 1939 llegó a cines El mago de Oz, una película de aventura y fantasía que pasó a la historia como una de las producciones trascendentales del séptimo arte gracias a su historia, sus personajes, sus canciones, y sobre todo por su impresionante uso del Technicolor. Los colores permitieron al público apreciar esa transición sepia a brillante una vez que Dorothy (Judy Garland) llega de Kansas a Oz, así como el característico camino de ladrillos amarillos y a sus inusuales acompañantes.
La malvada bruja del Oeste, Glinda, el Espantapájaros, el León Cobarde y el Hombre de Hojalata resaltaron gracias al Technicolor, pero lograr el aspecto de cada uno de ellos fue un reto para los responsables del maquillaje y vestuario, especialmente los que diseñaron al personaje interpretado por Jack Haley, conocido en inglés como The Tin Man, cuya interpretación correría a cargo originalmente por Bubby Ebsen, quien abandonó la producción a causa de un problema de salud.
Ebsen había sido elegido para interpretar al Espantapájaros, pero intercambió su personaje con Ray Bolger, quien tenía el rol del Hombre de Hojalata en sus manos. El rodaje comenzó en octubre de 1938 y para conseguir el aspecto metálico de su rostro, pintaron con pintura blanca la cara del actor, usando la misma que los payasos del circo, pero también espolvorearon partículas de aluminio numerosas veces al día para que se viera como aluminio y brillara.
“Cuando al fin consiguieron el efecto que querían con mi maquillaje, tomé un gran suspiro a manera de alivio. Desafortunadamente, dos semanas después, no podía respirar en lo absoluto”, confesó el actor en una nota enviada a un periodista, según información de People, “La producción llevaba 10 días y una noche después de cenar, traté de respirar y no pasó nada. Se sintió como si no hubiera llegado nada de aire a mis pulmones. Fue un momento aterrador”.
De acuerdo con Ebsen, llamaron a una ambulancia que lo llevó a un hospital, donde trató de explicar que sus pulmones parecían haber sido envueltos en pegamento. “Mi respiración era muy difícil, el oxígeno no llegaba a mis pulmones. Me pregunté si estaba muriendo, pero nadie parecía saber lo que estaba mal conmigo o cuál sería el resultado”. Los exámenes revelaron que sus pulmones estaban repletos de partículas de aluminio, las cuales habían sido espolvoreadas en su rostro.
En su relato, el actor confesó que el incidente no era considerado alarmante para la época y que el polvo de aluminio en los pulmones según era inofensivo, pero estuvo internado en el hospital con oxígeno por dos semanas y después se trasladó a un hotel en San Diego para recuperarse por un mes, siendo entonces cuando fue reemplazado por Jack Haley.
“¿Cómo fue que Jack Haley sobrevivió con el maquillaje? No hubo problema. Tampoco querían perderlo a él, así que aplicaron el polvo de aluminio como una pasta y lo mezclaron con la pintura blanca de payaso para que él no inhalara nada”, comentó Ebsen, sin embargo, el actor sustituto no salió libre de cualquier daño, pues la pasta de aluminio también le dio una mala infección en los ojos que lo hizo ausentarse por algunos días, “pero no fue algo que atentara contra su vida”, señaló.