Will Smith quizá habría llevado 'Matrix' hacia otro tono. Eso pudo haber sido interesante, pero también habría cambiado por completo el equilibrio de la historia.
Algunas decisiones de casting cambian el rumbo de una película, pero otras terminan cambiando la historia del cine. Tom Selleck pudo haber sido Indiana Jones, Al Pacino estuvo cerca de Han Solo y Matt Damon dejó pasar una fortuna con Avatar. Hollywood está lleno de esos "qué hubiera pasado si…", pequeñas grietas por donde se asoma una versión alternativa de la cultura popular.
Will Smith también tiene su propia entrada en ese club. En los años 90 venía imparable: Bad Boys, Día de la Independencia y Hombres de negro lo habían convertido en una de las estrellas más confiables del planeta. Tenía carisma, movía taquilla, hacía música que sonaba en todos lados y exhibía esa energía de un actor que parecía incapaz de escoger mal. Luego llegó una oferta rarísima, llena de cuero negro, filosofía, hackers y efectos visuales que todavía no existían del todo.
Will Smith pudo haber sido Neo en 'Matrix'
Las hermanas Wachowski le ofrecieron originalmente a Will Smith el papel de Neo en Matrix, pero él decidió rechazarlo para protagonizar Wild Wild West. Años después, el propio actor contó la historia con bastante honestidad en un video de YouTube. Según explicó, la presentación del proyecto no terminó de convencerlo porque no logró entender bien el concepto visual que las directoras tenían en mente, especialmente esa idea de detener el tiempo y girar alrededor de los personajes en pleno disparo.
Visto desde hoy, suena casi imposible. Matrix terminó convertida en una de las películas de ciencia ficción más influyentes de todos los tiempos, con Keanu Reeves como una figura inseparable del personaje de Neo. La cinta estrenada en 1999 mezcló cyberpunk, artes marciales, filosofía, paranoia tecnológica y una estética que se volvió icónica. Los lentes oscuros y los abrigos largos de piel nunca volvieron a verse igual.
Smith, en cambio, eligió subirse a un western steampunk con arañas mecánicas gigantes, chistes disparejos y una canción pegajosa que sobrevivió mejor que la película. Wild Wild West tenía todo para ser un éxito fabricado en laboratorio: Will Smith, Kevin Kline, Salma Hayek, Kenneth Branagh, presupuesto enorme y espíritu de blockbuster de verano. El resultado fue otra cosa, con la crítica destrozándola, Razzie abrazándola con entusiasmo y la película quedando como uno de los tropezones más famosos de finales de los 90.
El problema fue entender el salto visual
La explicación de Smith tiene algo muy humano. Las Wachowski llegaron con una película que dependía de imágenes difíciles de imaginar antes de verlas terminadas. El famoso "bullet time" sonaba extraño en una sala de juntas, y aunque hoy parece parte del vocabulario básico del cine de acción, en ese momento era una apuesta arriesgada.
Smith venía de un lugar distinto. Su carrera estaba construida sobre presencia, encanto y una conexión inmediata con el público. Matrix pedía casi lo contrario: un protagonista contenido, confundido y más reactivo que explosivo. Y Reeves tenía justo esa cualidad: una mezcla de calma, rareza y vulnerabilidad que dejaba respirar la película.
El propio Smith lo reconoció después. Dijo que Keanu fue perfecto para el papel y que Laurence Fishburne también lo fue como Morfeo. Incluso bromeó con que él probablemente habría arruinado la película. La frase suena divertida, pero también muestra la claridad del resultado final. A veces una mala decisión personal termina siendo una gran noticia para el cine.