Algunas películas de ciencia ficción se vuelven tan grandes que terminan funcionando como una medida para todo lo que viene después. Matrix cambió la forma de mirar la realidad con lentes oscuros, kung fu y una lluvia de código verde. Interestelar convirtió los agujeros negros en drama familiar con todo y base científica. Duna regresó la épica espacial al centro de la conversación con arena, poder y destino. Cada generación tiene su favorita y la defiende como si estuviera eligiendo una religión.
En la discusión, George Lucas siempre carga con un peso especial. El creador de Star Wars no solo cambió el cine comercial, también redefinió la forma en que Hollywood entendía las sagas, los efectos visuales, los juguetes, los fans y las galaxias muy, muy lejanas. Por eso llama tanto la atención cuando él mismo mira hacia otro lado para elegir la película de ciencia ficción que considera insuperable.
George Lucas tiene una favorita muy clara
La elegida por George Lucas es 2001: Odisea del espacio, la obra monumental que Stanley Kubrick estrenó en 1968. Durante el documental Standing on the Shoulders of Kubrick: The Legacy of 2001, Lucas habló de la película con una admiración enorme y la colocó por encima de cualquier otra cinta del género. Su propia saga puede compararse en términos técnicos, dijo, pero para él la película de Kubrick juega en otro nivel.
Metro-Goldwyn-Mayer
Para Lucas, 2001: Odisea del espacio representa la película definitiva de ciencia ficción. La frase es sorprendente viniendo del hombre que imaginó a Darth Vader, Luke Skywalker, la Fuerza, los sables de luz y una de las mitologías modernas más populares del planeta. Lucas siempre ha reconocido la influencia de Kubrick, pero aquí va más allá del homenaje porque la mira como una cima difícil de alcanzar.
Kubrick cambió la escala de la ciencia ficción
2001: Odisea del espacio revolucionó la forma de imaginar el futuro en pantalla. Sus naves, estaciones espaciales, trajes, pantallas y movimientos en gravedad cero tenían una precisión que todavía sorprende. Kubrick trabajó con un nivel de detalle obsesivo, buscando que ese futuro pareciera posible, elegante y frío. La película se estrenó un año antes de la llegada del Apolo 11 a la Luna, y aun así parecía ir varios pasos adelante.
Metro-Goldwyn-Mayer
El impacto visual fue tan fuerte que la cinta ganó el Oscar a mejores efectos visuales. Más allá del premio, su influencia se extendió por décadas. Directores, diseñadores, artistas de efectos especiales y cineastas de todo tipo han vuelto una y otra vez a sus imágenes: el monolito, el ojo rojo de HAL, el viaje psicodélico final, el bebé estelar flotando frente a la Tierra. Son imágenes que ya viven en la cultura popular aunque alguien nunca haya visto la película completa.
El amor de George Lucas ayuda a entender mejor a Star Wars. Su saga tomó caminos más populares y más aventureros, pero también heredó de Kubrick la ambición de hacer que el espacio se sintiera enorme.