54 años después de su rodaje, esta historia sigue siendo una de las más impactantes e indignantes contra una actriz en la historia del cine.
Dentro del cine erótico, el director italiano Bernardo Bertolucci, se destacó como uno de los grandes cineastas del género quien estuvo detrás de cintas como El último emperador (1987), Los soñadores (2003) y El último tango en París (1972), esta última siendo una de las más populares de toda su carrera pero también una de las más polémicas, no solo por su alto nivel de crudeza sexual, sino también por tener una humillante e imperdonable escena no consensuada que marcó para siempre a su actriz protagonista, la entonces joven Maria Schneider.
Considerada como una de las historias más oscuras e indignantes en la historia del cine, lo que parecía ser un proyecto prometedor, terminó convirtiéndose en una pesadilla que llevó a Schneider a un episodio de abuso que permaneció en las sombras durante mucho tiempo y cuyas consecuencias nunca llegaron.
Lanzada en 1972, El último tango en París estuvo protagonizado por el actor ganador al Oscar, Marlon Brando y Maria Schneider, una joven actriz francesa quien recién iba comenzando su carrera con 19 años. La historia sigue a un hombre estadounidense recién enviudado que tras su llegada a la ciudad de París conoce a una mujer mucho más joven que él y con quien inicia una aventura sexual anónima dentro de un departamento vacío de la ciudad francesa.
A pesar de que se convirtió en una de las películas más exitosas de su año de estreno recaudando 96 millones de dólares ante un presupuesto de tan solo un millón, esto no detuvo las polémicas, principalmente por su cruda representación sexual y sin censura.
Uno de los momentos más oscuros que ha visto la gran pantalla
Sin embargo, aquel éxito cinematográfico se vería oscurecido tras las confesiones de Maria Schneider sobre una de las escenas más polémicas de la cinta, pues resultó ser que aquel sufrimiento retratado en pantalla no fue actuado ni fingido, en realidad Schneider vivió una completa pesadilla.
Dentro de El último tango en París existe una escena de violación conocida como la polémica escena de la mantequilla, por parte del personaje interpretado por Brando al personaje de Maria utilizando mantequilla como lubricante, sin embargo, resulta ser que dicha escena no fue notificada previamente a Maria y por lo tanto no tuvo el consentimiento de la actriz.
"Esa escena no estaba en el guion original. La verdad es que fue Marlon quien tuvo la idea. Solo me lo dijeron antes de que tuviéramos que rodar la escena y me enfadé mucho... Me sentí humillada y, para ser sincera, me sentí un poco violada, tanto por Marlon como por Bertolucci", contó Schneider en una entrevista de 2007 recuperada por BBC.
Marlon me dijo: 'María, no te preocupes, es solo una película', pero durante la escena, aunque lo que Marlon estaba haciendo no era real, yo lloraba lágrimas de verdad".
Maria Schneider: una actriz consumida por una industria que siempre estuvo en su contra
Lo más triste es que tras el estreno de la película y la mala experiencia que vivió Schneider, a partir de ahí la joven actriz cayó en una espiral de adicciones, drogas y problemas con su salud mental originados a partir de El último tango en París, pues en lugar de tener el ascenso que ella esperaba en su carrera actoral, terminó siendo un papel que la encasilló en los prejuicios de la época.
"La gente pensaba que yo era como mi personaje, y yo inventaba historias para la prensa, pero esa no era yo... Me volvió loca. Me metí en las drogas... fue como un escape de la realidad. Eran los años 70 y en esa época, todo estaba pasando", agregó.
Incluso confesó que durante este periodo de su vida los problemas mentales y de adicción llegaron a ser tan fuertes que intentó quitarse la vida: "Me sentía muy triste porque me trataban como un símbolo sexual, y yo quería que me reconocieran como actriz. Todo el escándalo y las secuelas de la película me volvieron un poco loca y tuve una crisis nerviosa".
La gente pensaba que yo era como la chica de la película, pero esa no era yo.