La serie de ciencia ficción de 8 episodios que hizo que Netflix tomara una decisión histórica
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'

Esta antología sigue ocupando un lugar aparte: el de una serie que no necesita un villano fijo porque casi siempre encuentra al enemigo frente a la pantalla.

Hoy Netflix es casi sinónimo de sus grandes fenómenos globales. Stranger Things se volvió la franquicia nostálgica que puso a medio mundo a hablar del Upside Down, Merlina convirtió a Jenna Ortega en la imagen total de la plataforma y El juego del calamar demostró que una serie surcoreana podía romper cualquier frontera de idioma, país y algoritmo. Cada una, a su manera, se volvió parte de la identidad moderna del streaming.

Pero Netflix también tiene una producción más incómoda, rara y mucho menos fácil de digerir. Una serie que no siempre busca agradar, que cambia de historia en cada episodio y que muchas veces deja al espectador con ganas de apagar el celular, tapar la cámara de la laptop y desconfiar de cualquier avance tecnológico demasiado bonito. Ahora, esa misma serie acaba de recibir una decisión poco común dentro de la plataforma.

Netflix renueva una de sus series más inquietantes

La serie es Black Mirror, la antología de ciencia ficción creada por Charlie Brooker que volverá con una octava temporada. El anuncio confirma que Netflix todavía tiene mucha confianza en una de sus producciones más queridas, temidas y discutidas, incluso después de más de una década de historias sobre tecnología, poder, deseo, vigilancia, entretenimiento y humanidad al borde del colapso.

La renovación marca un momento histórico porque Black Mirror se coloca como la serie de ciencia ficción más longeva de Netflix. Es un dato impresionante si se piensa en el catálogo de la plataforma, donde incluso títulos gigantes como Stranger Things han tenido recorridos más cortos en número de temporadas. La diferencia está en el formato: Black Mirror puede reinventarse una y otra vez porque no depende de los mismos personajes ni de una sola trama central.

La antología que convirtió la tecnología en pesadilla cotidiana

Black Mirror nació en Reino Unido en 2011, antes de convertirse en una de las adquisiciones más importantes de Netflix. Su fórmula era simple: contar historias independientes sobre el impacto de la tecnología en la vida humana. Pero el golpe nunca estuvo solo en los gadgets, las pantallas o los sistemas futuristas. Estaba en lo que esos inventos revelaban de nosotros.

Ahí aparecieron episodios como "The Entire History of You", donde la memoria podía reproducirse como video. Otro más que impactó fue "Nosedive", con una sociedad obsesionada con calificar cada interacción social. O "San Junipero", que convirtió la tecnología en una inesperada historia de amor. La serie podía ser brutal, tierna, satírica o deprimente, y a veces todo al mismo tiempo.

El espejo negro todavía tiene batería

La octava temporada todavía no tiene fecha de estreno, elenco confirmado ni detalles de sus nuevos episodios. Pero la falta de información le queda perfecto a la serie. Parte del encanto de Black Mirror está en no saber qué tipo de golpe viene.

Netflix pudo haber dejado descansar la marca después de tantos años, pero decidió seguir adelante. La plataforma ha cancelado series con fandoms enormes, proyectos con buenas críticas y producciones que parecían tener más camino. Con Black Mirror tomó otra ruta inteligente y la dejó vivir una temporada más.

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