Mientras que el nuevo misterio de Harlan Coben, Te encontraré, se encuentra liderando el top de las series en Netflix, en la sección de películas hay una comedia romántica que se está robando la atención de todos los suscriptores. Protagonizada por Zoey Deutch y Nick Robinson, la película ha conquistado a los espectadores con una conmovedora historia que hace reír, pero los acontecimientos que inspiraron a la directora y guionista tienen un tinte ligeramente oscuro.
La comedia romántica Mensajes de voz para Isabelle relata la historia de Jill (Deutch), una pastelera viviendo en San Francisco que comparte un vínculo cercano con su hermana, Isabelle (Ciara Bravo), quien vive en Austin pero padece una enfermedad que termina provocando su muerte. A pesar de su pérdida, Jill continúa enviando mensajes de voz al teléfono de su hermana en los que le cuenta cada detalle de su vida, y aunque ella cree que se van al vacío, hay un misterioso hombre que los recibe del otro lado.
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Wes (Robinson), un agente de bienes raíces, es el nuevo dueño del número y disfruta escuchar los relatos de la caótica vida de Jill, pero termina enamorándose de ella. La película plantea esa conexión inesperada entre ambos, pero lo cierto es que para la directora y guionista Leah McKendrick, la historia que la motivó a escribir esta cinta no fue tan soñadora como lo parece en Netflix.
Según una entrevista con People, todo comenzó hace siete años cuando se encontraba escuchando diversos actos de stand up en un club de comedia. Su compañera de cuarto tenía una presentación agendada y comenzó a bromear sobre los largos mensajes de voz que le dejaba su padre, pero el comediante que subió al escenario después de ella hizo un chiste de humor negro que rebasó el límite: “Él dijo, ‘Es lindo que tu padre te llame. Mi papá no me ha llamado en tres años’, a lo que otro comediante contestó que su padre no la había llamado porque estaba muerto”.
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De acuerdo con McKendrick, ella fue la única que se rió del chiste. “Y entonces me empezó a divagar la mente, y pensé que era graciosa la idea de que una chica se la pasara esperando a que su padre la llamara. Luego dije, ‘Si mi papá muere, no estaré esperando a que me regrese la llamada porque mi papá no me llamaría y eso que está vivo’. Pero después pensé que si mi hermana muriera, esperaría su llamada, y reaccioné: ‘No, si mi hermana muere, yo simplemente seguiría llamándola’”, compartió la directora.
La situación se hizo aún más profunda cuando la propia hermana de McKendrick se mudó a Nueva York para ir a la universidad y comenzó a dejarle largos mensajes de voz en los que le contaba lo difícil que era entrar en Hollywood y cómo la ciudad no la aceptaba: “Eso me llevó a pensar el horror que sería si alguien escuchara mi versión sin filtros. Pero sabrías que si alguien se enamora de esa versión de ti, entonces sería amor verdadero”, concluyó la realizadora. Puedes ver Mensajes de voz para Isabelle en Netflix México.