7 películas para reflexionar sobre los humanos adictos a la tecnología que somos
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'

Todas apuntan hacia el mismo lugar: nuestra relación con la tecnología ya no es sólo práctica, también es emocional.

Ya ni siquiera hace falta que una película imagine un futuro lejano para incomodarnos. Basta mirar alrededor: gente cruzando la calle sin levantar la vista del celular, parejas cenando frente a dos pantallas, niños que aprenden a deslizar antes de escribir y adultos que juran solo van a revisar una notificación antes de perder media hora en la nada. La ciencia ficción, como siempre, llegó tarde y temprano al mismo tiempo.

Durante años, el cine nos advirtió sobre robots asesinos, inteligencias artificiales fuera de control y mundos dominados por máquinas. Pero el problema más inquietante quizá no era que la tecnología nos destruyera, sino que nos gustara demasiado. Que nos hiciera la vida más cómoda, más rápida, más entretenida y, de paso, nos diera un poco más de soledad. Estas siete películas sirven justo para eso: para apagar la pantalla tantito y preguntarnos qué estamos haciendo con ella.

1. 'WALL·E' (2008)

Pixar nos dio una de las imágenes más crueles y tiernas sobre nuestra dependencia tecnológica: humanos flotando en sillones automáticos, pegados a pantallas, comiendo sin moverse y olvidando incluso cómo mirar a la persona de al lado. WALL·E parece una película adorable sobre un robot que junta basura y se enamora, pero debajo tiene una crítica bastante dura sobre comodidad, consumo y sedentarismo emocional. La Tierra queda abandonada no solo por contaminación, sino por una humanidad que prefirió delegarlo todo. Lo más fuerte es que no se siente tan lejano.

2. 'Her' (2013)

Her no asusta con persecuciones ni rebeliones de máquinas. Su golpe es más silencioso: un hombre solo se enamora de un sistema operativo diseñado para entenderlo mejor que cualquier persona. Joaquin Phoenix interpreta a Theodore, alguien que vive rodeado de tecnología, pero desconectado emocionalmente del mundo real. Samantha, la voz de inteligencia artificial, es interpretada por Scarlett Johansson. La película pregunta qué pasa cuando la tecnología no sólo resuelve tareas, sino que empieza a ocupar el lugar del afecto, la intimidad y el deseo de ser escuchados.

3. 'La red social' (2010)

A simple vista, La red social cuenta el nacimiento de Facebook y la caída de varias amistades en el camino. Pero vista hoy, funciona casi como una película de origen del mundo en el que vivimos. David Fincher no filma una red social como invento simpático, sino como una mezcla de ambición, resentimiento, genialidad y hambre de validación. Es una película sobre tecnología, sí, pero también sobre ego. Y sobre esa necesidad tan moderna de existir porque alguien más nos mira.

4. 'Ready Player One' (2018)

Steven Spielberg convirtió la nostalgia, los videojuegos y la realidad virtual en una aventura enorme, colorida y llena de referencias pop. Pero debajo del espectáculo está la OASIS, un mundo digital donde millones prefieren vivir porque la realidad se volvió demasiado triste, pobre y gris. Ready Player One entiende muy bien esa fantasía: ¿quién no querría escapar a un lugar donde puedes ser quien quieras, verte como quieras y ganar importancia sin cargar tu vida real encima? El problema es que el escape también puede volverse jaula.

5. 'Ex Machina' (2014)

Ex Machina habla de algo más peligroso: nuestra fascinación por crear tecnología que nos seduzca, nos obedezca y nos haga sentir superiores. Ava, la inteligencia artificial interpretada por Alicia Vikander, es un espejo de los deseos, miedos y arrogancias de quienes la construyeron. La película muestra cómo el poder tecnológico puede confundirse con control absoluto. Y claro, cuando alguien cree que puede diseñar una conciencia para manipularla a su antojo, las cosas suelen salir bastante mal.

6. 'Matrix' (1999)

Antes de que habláramos todo el día de simulaciones, algoritmos y realidades filtradas, Matrix ya había puesto la pregunta sobre la mesa: ¿qué tal si lo que llamamos realidad sólo es una construcción cómoda para mantenernos quietos? La película de las Wachowski sigue funcionando porque no envejeció como simple fantasía cyberpunk. Neo descubre que la humanidad vive conectada a una simulación mientras las máquinas aprovechan sus cuerpos, pero la parte más incómoda no es esa. La parte incómoda es que muchos preferirían quedarse dentro.

7. 'El dilema de las redes' (2020)

Si las otras películas funcionan como advertencias disfrazadas de ficción, El dilema de las redes entra directo al tema. El documental de Netflix reúne testimonios de exempleados y expertos que explican cómo las plataformas digitales fueron diseñadas para capturar atención, moldear hábitos y mantenernos regresando una y otra vez. No tiene monstruos, robots ni futuros distópicos. Tiene algo peor: notificaciones reales, ansiedad real y una economía completa basada en que no soltemos el celular.

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